Últimas Críticas de Sandris en CINE

Rondallas

Rondallas
Crítica de Sandris hace 2 semanas

8.5
«Pero al final el experto en joderse la vida soy yo».

Por desgracia los naufragios no nos son ajenos en nuestra tierra, al contrario, cada invierno contenemos la respiración cuando amigos y familiares se embarcan medio año, sin saber si volverán o no. Porque sabemos que muchos no vuelven y por eso, a algunos nos es tan familiar 'Rondallas', la historia de cómo el duelo y la culpa tras un naufragio destrozan a un pueblo. La historia de cómo la muerte se cuela sin compasión en una comunidad partiéndola desde dentro, señalando, mirando mal, juzgando a los supervivientes y a sus familias. La obra nos sitúa dos años después de la muerte en alta mar de varios marineros del pueblo, con la consecuente supervivencia de dos hombres. Algo que siempre hace despertar la desconfianza de familiares, vecinos y amigos. Para fomentar el espíritu de unión, curar sus heridas lacerantes y aplicar una suerte de bálsamo al alma, se propone que el pueblo vuelva a participar oficialmente en las competiciones de rondallas (grupos que reúnen gaitas, panderetas y tambores interpretando música folclórica gallega). Poco se pueden imaginar los protagonistas de esta historia que una simple vuelta a la música, podría sanar a todo un pueblo. Un pueblo silenciado, lleno de pena y cargado de rencor, acaba viendo la luz gracias a la satisfacción de aprender a vivir con el recuerdo alejando un poco el sufrimiento, a hablar, hablar mucho, bailar y dejar que la música embargue cada célula, cada rincón y cada grieta existente en sus cuerpos.

Estamos ante un film que es un abrazo constante, lleno de risa, de esperanza tras el dolor y de la valentía de salir adelante aunque no apetezca. Me ha tenido con una sonrisa de principio a fin, así que me parece muy valioso el cine que te abraza por dónde estás roto y te ayuda a comprender que, aun en tu propia soledad, puedes contar con tu comunidad, con tu vecino, tu panadera, tu pescadera o tu profesor para enfrentar todo lo que venga.

Grazas Daniel Sánchez Arévalo por unha película tan fermosa na que a música fai comunidade, porque a nosa música é a nosa comunidade.

PD: He visto mucha fantasía en mi vida, pero que me intenten colar que Tamar Novas es el hermano gemelo de Touriñán, es la mayor de todas.

PD2: Ojalá le pongan la rondalla final a Coldplay. Lo fliparían.

Valoraciones en tu crítica:

F1 la película

F1 la película
Crítica de Sandris hace 3 semanas

6.5
Hace ya algunos años que dejé de ver la Fórmula 1, pero recuerdo como si fuese ayer aquellos días en los que hasta apetecía madrugar los fines de semana para hacerte un buen desayuno, ponerte la carrera y olvidarlo todo durante unas horas. El tiempo ha pasado y los hobbies cambian, pero este deporte tiene algo tan magnético que hace que siempre quieras más y, supongo que se debe a esto, el hecho de que el director Joseph Kosinski realice una película de dos horas y media en la que el tiempo vuela como los coches sobre el asfalto. Valga por delante que no suelo ser la espectadora más oportuna para este tipo de blockbusters, pero me he sorprendido a mí misma disfrutando muchísimo de la historia, los efectos, la tensión y la estupenda banda sonora. Me ha llevado a ese período en el que no podía apartar la mirada de la pantalla, en la que casi contaba yo misma los segundos que Fernando Alonso, Räikkönen o Hamilton pasaban en boxes… Esos segundos que transcritos a puntos acababan definiendo la victoria del campeonato del mundo. Aquí nos encontramos con Sonny Hayes, un antiguo corredor que tras un fatídico accidente decide abandonar para siempre el mundo del motor profesional y se dedica a participar en carreras ilegales mientras da rienda suelta a su adicción al juego. Su vida cambia por completo cuando un viejo amigo le propone que corra para él en su escudería de la Fórmula 1 junto a su piloto principal, Joshua Pierce. Joshua es joven y tiene las papeletas para cometer todos los errores que un chaval pueda cometer, mientras que Sonny tiene el historial de la experiencia, un carácter marrullero y una lealtad inquebrantable. Juntos se retroalimentarán para construir un nuevo camino que lleve a su escudería a lo más alto, aprendiendo ambos que en ocasiones ganar, no lo es todo.

Es pues una película trepidante en la que se nos muestra un deporte que se parece casi a una partida de ajedrez, porque a menudo ganan los más rápidos, las escuderías más pudientes, los coches más ligeros y los pilotos con más talento, pero a veces, la fortuna premia a los audaces, a aquellos que se atreven a arriesgar, a los que no corren para las mejores escuderías ni poseen la mejor técnica. A veces, simplemente ganan los que ven en una simple y única carrera entre coche toda su vida al completo, porque ven su propia grandeza en una pequeña oportunidad. Un film perfecto para una noche de palomitas con los amigos y aunque el interés romántico me ha sobrado bastante, merece la pena dejarse envolver por el rugir de los neumáticos una vez más.

Valoraciones en tu crítica:

¡Qué bello es vivir!

¡Qué bello es vivir!
Crítica de Sandris hace 3 semanas

10
«Each man's life touches so many other lives».

En 1946, Frank Capra erigió la que sería la película navideña por excelencia por siempre jamás. Cuando oímos unidos los términos "película navideña", a más de uno le sale una buena urticaria imaginándose bolas de nieve, besos bajo el muérdago y romances más veloces que la extinción de nuestros propósitos para el nuevo año. Pero '¡Qué bello es vivir!' es la antonomasia a todo esto, y aún así, es la Navidad misma encapsulada en dos horas de pura magia, porque ofrece lo que de verdad debería significar la Navidad; demostrarle a la gente que queremos, lo mucho que la queremos (aunque no tenga que haber una fecha marcada en el calendario para esto).
George Bailey sueña a lo grande. Sueña con casarse con varias mujeres, viajar por todo el mundo, explorar países remotos y que sus huesos nunca acaben astillados en la compañía de empréstitos de su padre. Esa compañía que ayuda a todo el pueblo, a cada vecino que lo necesita, pero que se ve acribillada constantemente por la avaricia del señor Potter. George Bailey sueña con irse muy lejos para que su vida signifique algo, sin darse cuenta de que su propia vida ha impactado y transformado las vidas de las personas que le rodean. Por su carácter afable y la mala suerte que a menudo suele acompañar a nuestro caminar, George ha visto fracasar todos y cada uno de sus sueños, esos que él consideraba lo único valioso por lo que levantarse cada mañana. Sin embargo, por el camino se enamora de Mary a la que regaló la luna para que ella la sostuviese entre sus brazos y sus rayos de luz la abrigasen siempre; también salvó la vida de su hermano y le proporcionó un techo a esas personas que sólo vivían para pagar alquileres a usureros. Y, aún con todo esto, cree que todo está perdido, que su vida es algo que no merece la pena vivir, que es un fracasado para él mismo, sus amigos y su familia. Así que aquí entrará en la ecuación Clarence, un ángel de la guarda a la espera de una buena acción para obtener sus alas. Clarence le mostrará a George cómo su vida ha impactado en la gente que ama, cómo ha dado por sentado toda la bondad que ha repartido a lo largo de tantos años y cómo sus amigos le salvarán la vida si fuese necesario.

Todos sabemos que en muchas ocasiones no es bello vivir, no vamos a romantizar las desgracias a estas alturas, pero quizás sí que merece la pena intentar buscar la belleza de la vida. Merece la pena por esos breves momentos en los que la melancolía abandona tu alma y te das cuenta de que eres la persona más afortunada del mundo por contar con tus seres queridos. Esos seres queridos y amigos que, emulando el arte del kintsugi, arreglan tus heridas a golpe de oro, de brillo, cariño y de sensatez. Porque cuando sólo deseamos caer, siempre habrá otros brazos dispuestos a sostenernos hasta que seamos capaces de tenernos en pie.

Veo esta película cada Navidad desde hace muchísimos años y, aunque la historia siempre es la misma, soy yo la que es diferente cada año que pasa. La que mira desde otro prisma y la que encuentra un nuevo significado en este relato. Supongo que eso también es la magia del cine y la magia de emocionarme hasta las lágrimas con el mejor final que se haya podido ver nunca en un film. Porque cuando todo se vuelve oscuro, siempre habrá alguien dispuesto a coger una linterna para alumbrar tu sendero y hacerte recordar que la vida es dura, que seguramente los momentos amargos superen a los felices, pero que merece la pena seguir aquí. Merece la pena atravesar la tormenta para volver a florecer, porque como le recuerda Clarence a George al final: «Remember, no man is a failure who has friends».

Valoraciones en tu crítica:

Sorda

Sorda
Crítica de Sandris hace 2 meses

8
No sé si existe un sentimiento más terrorífico que el de traer una criatura a este mundo hostil; un mundo que no sabes si la aceptará, si la cuidará o si acabará erradicándola como una mala hierba, porque el mundo nunca te ha aceptado a ti. Y ahora le ruegas que acepte al ser de tus entrañas, que no viva la incomprensión que tú viviste y que no la hagan sentir como una piedra que aparece en cada esquina, molesta a la vista pero imposible de dejar de mirar. Este es un poco el maremágnum de emociones que desprende 'Sorda', la ópera prima de Eva Libertad. En esta película conocemos a Ángela, una mujer sorda que se queda embarazada. Sin saber si su hija será oyente o no, con los nervios a flor de piel y la desconexión con el mundo con la que siempre ha tenido que convivir, sólo su novio Héctor y sus amigos no oyentes, entienden lo que está viviendo.
Aunque los momentos de comprensión y paz no durarán mucho, porque la vida real irrumpe en esa casa como un trueno atroz en una noche apacible, sembrando dudas, malentendidos y destrozos por doquier. Cuando Ángela se pone de parto y decide regalarnos una escena que te pone los pelos de punta, también nos regala una imagen perfecta de lo que viene a ser nuestra sociedad. Porque no deja de ser el reflejo de que debes ser tú la que se adapte al medio, que nadie hará ni un sólo esfuerzo por comprenderte, aunque seas una mujer sorda en una sala de partos que sólo puede leer los labios a las enfermeras que no paran de hablar todas al mismo tiempo, apartando a tu pareja, la única persona con la que te sientes tranquila y trayendo a una criatura al mundo sin entender siquiera si tienes que empujar, respirar o llorar.

El último tramo del filme es una absoluta maravilla, una barbaridad y un bofetón de realidad a los que nunca se han puesto en la piel de las personas que, como Ángela, habitan nuestra misma realidad, pero que no tienen cabida porque ni siquiera nos molestamos en aprender a comunicarnos con ellas. De ahí que hasta la propia Ángela se vea incapaz de comunicarse con su hija, aceptando casi la lamentable realidad de que quizás nunca sea capaz de establecer un vínculo con ella. Pero los miedos están para vencerlos, mirarlos de frente, aceptarlos y decirles bien claro que no acabarán con nosotros. Son fuertes, ruidosos y gritan mucho, pero a menudo, el simple roce de una mano con otra, una mirada comprensiva y el abrazo cariñoso de una madre los vencen a todos de un plumazo.

No sé yo si existe en este mundo algo más bonito, humano, triste y desgarrador que el cine español, pero bendito sea.

Valoraciones en tu crítica:

Mujercitas en Navidad

Mujercitas en Navidad
Crítica de Sandris hace 2 meses

0.5
¿Qué mejor para entrar de lleno en esta temporada de festividades que nuestras adoradas cutre - comedias navideñas que nos hacen cuestionarnos nuestro feminismo, nuestra moralidad y casi nuestras ganas de vivir? Porque recordad chicas, no hay problema lo suficientemente grande en este mundo que no se arregle con un chocolate caliente, un jerséi calentito, ir a misa y conocer al amor de tu vida en menos de lo que yo me como una tableta de Suchard. Normalmente, en esta época del año, me dejo cegar por el brillo de las lucecitas y dejo que mi azúcar en sangre suba hasta las nubes viendo este tipo de productos fílmicos porque, de alguna manera que mi cerebro todavía es incapaz de comprender, me hacen sentir mejor. Aunque ya me jodería no sentirme mejor después de ver 'Mujercitas en Navidad', la que es posiblemente, la película más rancia y propagandísitica de la Norteamérica más conservadora de la historia. Y una película más sosa que Vigo en agosto, todo hay que decirlo.

Haciendo gala de una ambición sin límites, Brandon Clark dirige este retelling de 'Mujercitas', en el que las hermanas March son casi esos tropezones que te encuentras en el yogur, agradables pero tampoco tanto. Jo March, nuestra heroína litetaria por antonomasia, la que odiaba la institución del matrimonio porque encapsulaba a las mujeres, encerrándolas en una vida triste y simple, es ahora una escritora literaria infantil superventas. Su editorial le pone como objetivo que escriba un libro adolescente acorde a los nuevos tiempos, pero nuestra protagonista, al verse bloqueada por la falta de ideas, vuelve a su pueblo para pasar la Navidad con sus hermanas. Con lo que no contaba es que su editorial, en una brillante estallido de lucidez, decide enviarle a un editor que la acompañe y la inspire a escribir su nuevo libro. Porque para que Jo March escriba su 'Mujercitas', la historia de su infancia y de sus hermanas, necesita que un hombre que odia la Navidad (y casi que la odia a ella), la inspire. Speechless, amores, speechless. Aquí caben todos los tópicos habidos y por haber, abrazando el ridículo hasta límites insospechados, pero lo que no cabe por ninguna parte es esa magia que nos transmiten este tipo de filmes. Vacía, insulsa, casposa y tan rancia que te dan ganas de ponerte un capítulo de Sailor Moon para reequilibrarte los biorritmos vitales.

Si la pobre Louisa May Alcott levantase la cabeza, la estampaba contra el ataúd con ganas.

Valoraciones en tu crítica:

La vida de Calabacín

La vida de Calabacín
Crítica de Sandris hace 2 meses

8
«A veces lloramos porque estamos contentos».

Creo que, en esta simple frase extraída de uno de los diálogos de la película, podría resumirse el quid de la misma. Calabacín es un niño inteligente que vive con su madre alcohólica. Encerrado en el ático donde sabe que la furia de su madre no podrá alcanzarle, Calabacín deja volar su imaginación, se deja ser sin miedo. Cuando su madre muere en un accidente doméstico, Calabacín es trasladado a un orfanato donde encontrará a Simon, Ahmed, Bea, Alice, Jujube y Camille, niños que, como él, son víctimas de las circunstancias y, más concretamente, de las circunstancias en las que sus progenitores los han lanzado como sacos de huesos destinados a desaparecer. Calabacín descubrirá en un sitio tan inhóspito como un orfanato lo que es la verdadera familia, lo que es que te quieran sin condiciones, simplemente porque tú eres tú, sin violencia, sin dolor y lo hará gracias a los amigos que ha encontrado en su camino. Porque ningún niño debería ser testigo de cómo su padre asesina a su madre, de cómo sus padres se entregan a las drogas día tras día, de cómo su madre sufre una enfermedad mental incapacitante, de cómo su padre es encarcelado por robar una cantidad irrisoria de dinero, de cómo su padre es un ser despreciable que pervierte todo lo que toca o de cómo su madre es deportada sin siquiera poder despedirse. Estas son las historias que rodean a estos niños que, para su corta edad, ya han vivido demasiadas vidas y sufrido más dolor del que les habría tocado sufrir.

Guionizada por la propia Céline Sciamma, ‘La vida de Clabacín’ es una película que utiliza la animación para hablar de un tema tan doloroso que sería insoportable de visualizar de no contar con el stop motion. A veces, la animación ayuda a que seamos conscientes de las realidades que nos rodean porque leemos y escuchamos noticias terribles a diario, pero qué diferente es todo cuando ponemos cara y nombre a estas noticias. Algunos, con suerte, podrán encontrar a su familia escogida, aunque esa familia sean otros niños como ellos, traumatizados e intentando encontrar algo por lo que vivir. Acostumbrados a llorar a causa de la violencia que sus padres ejercen sobre ellos, a llorar a causa del abandono, de la crueldad y la soledad, llorar de alegría, llorar porque están contentos, es algo tan revolucionario como una estrella fugaz cruzando un cielo lleno de tinieblas. Llorar de felicidad en un entorno plagado de aflicción y pena, es una flor que rompe el cemento para crecer, es el sol colándose entre las hojas de los árboles, es la vida misma abriéndose camino asegurándote que, a fin de cuentas, todo saldrá bien.

Valoraciones en tu crítica:

El viento se levanta

El viento se levanta
Crítica de Sandris hace 2 meses

9
«El viento se levanta... ¡Hay que intentar vivir!», Paul Válery.

Los sueños son tan extraños y melancólicos que, de la misma forma que guían el compendio total de tu vida, pueden convertirse en un arma utilizada para restar humanidad, ganar guerras y sembrar el caos. Los sueños, como el viento, se levantan, nos impulsan y alumbran nuestro camino como briznas de hierba que traen ecos del pasado. Nos interpelan a estudiar, aprender, trabajar noche y día hasta ver realizado nuestro objetivo. Pero, ¿qué ocurre cuando lo que has soñado toda tu vida se convierte en una herramienta mortífera para el hombre? ¿El sueño se torna pesadilla o simplemente aceptas tu destino? Una premisa que acompañará a Jirō Horikoshi, el ingeniero aeronáutico japonés encargado de crear el avión de combate con el que se atacaría la sede de Pearl Harbor en la Segunda Guerra Mundial. La película en ningún momento se define de forma política, dejando que seamos los espectadores los que juzguemos, dejándonos a nosotros que seamos los que veamos a un niño que soñaba con aviones, que soñaba con el viento levantando moles de hierro surcando las nubes y las estrellas; que soñaba con trascender lo conocido y crear algo tan puro como lo que veía en sus fantasías, esas tan poéticas que muchas veces podrían confundirse con la realidad.

A través del aire, se nos narra la infancia, adolescencia y período adulto de Jirō, su amor incandescente, profundo como el océano y perpetuo con Naoko. Una historia de amor tan grande como la de Hayao Miyazaki por el cine, una carta de amor llena de pasión y sensibilidad hacia el arte, su arte y su forma de ver los sueños. Pero, ¿por qué se le repite constantemente a Jirō que hay que vivir? Quizás, porque aunque sea Naoko la que vive afectada por la tuberculosis, una enfermedad con la que ella se sabe compañera de por vida, dure lo que dure esa vida, es el propio Jirō quien no vive. Enfrascado en sus sueños eternos, se olvida de todo lo que le rodea y se olvida de sí mismo. ¿Está viviendo su sueño o simplemente es un fantasma que sacrifica su vida para construir el avión perfecto? A esto podría responder el grandísimo Albus Dumbledore con sus interminables lecciones y es que «no es bueno dejarse llevar por los sueños y olvidarse de vivir». Naoko es la que perece lentamente como una vela que observa con aceptación como su llama se extingue, pero es Jirō quien parece ni siquiera existir en el mismo mundo.

‘El viento se levanta’ es una oda al arte, una oda al cine que referencia varias de las películas anteriores de Hayao Miyazaki; es una forma de ver el mundo, su mundo. Puedes ver el mundo a través de tus sueños para ser mejor y superarte cada día, o puedes dejar de ver el mundo a causa de unos sueños que te roban la vida. Crecer, levantarte y dejar que el viento meza tus pasos o simplemente dejarte atropellar por el mismo, rendirte a la evidencia de que tienes que vivir, independientemente de que tus sueños se hagan o no realidad… Antes de que sea demasiado tarde para preguntarte si tu viento te sigue acompañando, si sigues siendo la persona que querías ser o eres una vela decidida a apagarse.

«¿Se sigue levantando el viento, chico japonés? Entonces debes vivir».

Valoraciones en tu crítica:

Litus

Litus
Crítica de Sandris hace 2 meses

7
Es demasiado complejo y espinoso hablar del suicidio cuando te ha tocado sufrirlo de cerca, cuando es un nombre en tu familia que ya no se pronuncia, cuando la causa de su muerte se reduce a que, simplemente, “se murió” y no a la realidad de que decidió dejar de existir en este mundo porque no podía más. Creo que es importante llamar a las cosas por su nombre aunque duela, porque si las ocultamos y guardamos esos secretos como si fuesen el cajón desastre de las familias, todo habrá sido en vano. El suicidio es una guerra diaria, silenciosa, despiadada y que lo rompe todo en mil pedazos; no sólo a ti, sino a cada una de las personas que te quieren, a tu familia y a tus amigos que te siguen recordando y te velan cada día como si fueses a aparecer por la puerta con el pan debajo del brazo y sonriendo como nunca… Pero esta vez de verdad, sin tener que fingir que todo va bien. Esperaba que ‘Litus’ fuese una comedia ligera de noche de fin de semana, de esas a las que no haces mucho caso y acaban resonando de fondo mientras haces scroll con el móvil, pero resulta que ‘Litus’ es un puñetazo de realidad que debería estar etiquetado como terrorismo emocional. La historia nos sitúa meses después del suicidio de Litus, un tío con pasión por la música, una novia, familia y unos amigos maravillosos. Ante la incapacidad de entendimiento de un acto tan inesperado, sus amigos y su hermano se reúnen para celebrar su memoria, para contar anécdotas y leer las cartas que dejó antes de morir.

Se trata de una película coral que funciona casi como una obra de teatro, con apenas un único escenario y seis personajes que desnudan su alma para intentar comprender qué fue mal, por qué no pidió ayuda o por qué la vida le resultó tan difícil. No es un filme redondo y creo que no acaba de equilibrar bien esos toques de pseudo comedia con el drama que presenta, pero si la historia te resuena por dentro, conseguirá anidar en ti y despertar quizás emociones que no querías que salieran a la luz. Al igual que los árboles necesitan sol, agua y un buen terreno para crecer, las familias se componen de la misma forma. Necesitan nutrirse, crecer y podarse de vez en cuando, para recordar con respeto a aquellas personas que, aunque parezcan sombras en esas fotografías que ya no se quieren enseñar a las visitas, existieron, no pudieron elegir su camino pero sí pudieron elegir su final. Por doloroso que resulte.

Valoraciones en tu crítica:

Ahora me ves 3

Ahora me ves 3
Crítica de Sandris hace 2 meses

6.5
Aquellas mentes ávidas que crecimos con 'El Principito', sabemos que «lo esencial es invisible a los ojos». Sabemos que, a menudo, lo más importante y lo que más peso tiene en nuestra vida, es imperceptible si falta una mirada profunda. Algo así ocurre con la magia y, más concretamente, con los trucos de magia. Crear una ilusión palpable y latente, una ilusión que sea tan tan tan real, que no quede otro remedio que ser una pura pantomima... Porque lo esencial, no debe ser visto. Siguiendo el patrón de las dos películas anteriores, 'Ahora me ves 3' nos da precisamente lo que vamos buscando; fanservice puro y duro. Un fanservice de esos que te saben incluso hasta a poco, en los que te regodeas con tus palomitas e intentas alargar al máximo la experiencia. Ni siquiera inventa nada nuevo, pero sí sabe reinventarse incluyendo a tres magos jóvenes que rompan el molde de la "vieja magia". June, Charlie y Bosco significan el futuro, la inclusión de la frescura, la rabia adolescente y los momentos más cómicos frente a nuestros titanes de la magia. Casi como un combate entre Gen Z y boomers que necesitan alimentarse de la sabiduría de unos y de las habilidades de los otros.

La trama se reduce siempre a los imprevisibles giros de guión que hacen de esta saga algo mágico en sí misma, así que en esta ocasión, nuestros seis magos se verán las caras para intentar destapar la trama de violencia y corrupción que ejerce Veronika Vanderberg, una magnate de los diamantes puros. Diamantes manchados de sangre que roba a la tierra, ultrajándola de forma tan brutal, que quizás un castigo terrenal sea lo más adecuado para ella.

No sé mucho de trucos de magia, de espectáculo o fantasías rocambolescas, lo que sí sé, es que una película que incluye a Rosamund Pike y el 'Abracadabra' de Lady Gaga, es todo lo que merezco en la vida.

Valoraciones en tu crítica:

Cargar más

Sandris ha escrito 461 críticas que han sido valoradas un total de 7613 veces.

Reparto en votos recibidos

45.6 %
16.8 %
13.6 %
12.2 %
4.8 %
2.1 %
2 %
1.3 %
1.1 %
0.4 %
0.2 %
0 %
0 %

Sandris ha valorado 19154 críticas que han escrito otros usuarios.

Reparto en votos emitidos

41.3 %
22.9 %
14.7 %
8.1 %
8 %
1.7 %
1.4 %
1.2 %
0.5 %
0.1 %
0.1 %
0 %
0 %