Crítica de Litus por Sandris

Redactada: 2025-11-25
Es demasiado complejo y espinoso hablar del suicidio cuando te ha tocado sufrirlo de cerca, cuando es un nombre en tu familia que ya no se pronuncia, cuando la causa de su muerte se reduce a que, simplemente, “se murió” y no a la realidad de que decidió dejar de existir en este mundo porque no podía más. Creo que es importante llamar a las cosas por su nombre aunque duela, porque si las ocultamos y guardamos esos secretos como si fuesen el cajón desastre de las familias, todo habrá sido en vano. El suicidio es una guerra diaria, silenciosa, despiadada y que lo rompe todo en mil pedazos; no sólo a ti, sino a cada una de las personas que te quieren, a tu familia y a tus amigos que te siguen recordando y te velan cada día como si fueses a aparecer por la puerta con el pan debajo del brazo y sonriendo como nunca… Pero esta vez de verdad, sin tener que fingir que todo va bien. Esperaba que ‘Litus’ fuese una comedia ligera de noche de fin de semana, de esas a las que no haces mucho caso y acaban resonando de fondo mientras haces scroll con el móvil, pero resulta que ‘Litus’ es un puñetazo de realidad que debería estar etiquetado como terrorismo emocional. La historia nos sitúa meses después del suicidio de Litus, un tío con pasión por la música, una novia, familia y unos amigos maravillosos. Ante la incapacidad de entendimiento de un acto tan inesperado, sus amigos y su hermano se reúnen para celebrar su memoria, para contar anécdotas y leer las cartas que dejó antes de morir.

Se trata de una película coral que funciona casi como una obra de teatro, con apenas un único escenario y seis personajes que desnudan su alma para intentar comprender qué fue mal, por qué no pidió ayuda o por qué la vida le resultó tan difícil. No es un filme redondo y creo que no acaba de equilibrar bien esos toques de pseudo comedia con el drama que presenta, pero si la historia te resuena por dentro, conseguirá anidar en ti y despertar quizás emociones que no querías que salieran a la luz. Al igual que los árboles necesitan sol, agua y un buen terreno para crecer, las familias se componen de la misma forma. Necesitan nutrirse, crecer y podarse de vez en cuando, para recordar con respeto a aquellas personas que, aunque parezcan sombras en esas fotografías que ya no se quieren enseñar a las visitas, existieron, no pudieron elegir su camino pero sí pudieron elegir su final. Por doloroso que resulte.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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Fotografía
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Dirección
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Valoraciones en tu crítica:

Comentarios

PTG 111
Comentario de Vicen895 hace 4 dias
"No pudieron elegir su camino pero sí pudieron elegir su final"

Gracias por mostrar tanto en tan pocas líneas
PTG 111
Comentario de Sandris hace 4 dias
@Vicen895

Gracias a ti por leerme de corazón, Vicen.
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