Un farero veterano y supersticioso, y un aprendiz recién llegado, conviven y mantienen un apartado faro.
No todo el cine es entretenimiento, aquí va más allá, para bien y para mal. Se me hace difícil dejar una crítica a esta película, una película muy simbólica, con la imagen muy cuidada, en blanco y negro y en formato de imagen cuadrada, que junto a la dirección, parece una película realmente rodada en la época del blanco y negro de verdad. Aburrida a propósito, para que sintamos el aburrimiento de los protagonistas, intercala calma con sonidos estridentes, para estresar al espectador, tediosa, quiere que queramos que el protagonista vea el faro (la fruta prohibida) , las interpretaciones son muy buenas, pero los monólogos de Willem Dafoe pueden hipnotizar, o pueden hartar. Logra muy bien transmitir sensaciones y sentimientos, el problema es que esos sentimientos son hartazgo, aburrimiento, desesperación, claustrofobia, en un ambiente sucio, oscuro, solitario,.... Como digo, no es cine de entretenimiento, es otra cosa, y yo no la he disfrutado. Una insufrible buena película.
La cara de tonto que me ha dejado el final también tiene lo suyo.
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