Crítica de Misa de medianoche por Sandris
Toda la serie y sus extensos diálogos se centran en la busqueda de una razón. ¿Pero cuál? La razón de la existencia de la humanidad o simplemente la confirmación de que obedecemos a algo más que a una serie de triviales coincidencias y actuaciones del azar. Y por esto Mike Flanagan es el dios al que le rezo, al menos cuando de terror se trata porque él va más allá del jumpscare, del gore o de la banalidad del miedo. Construye una trama complejísima en la que el drama personal de cada personaje da vida a la misma, siendo así una historia de terror psicológico e introspección en la que lo que más miedo da suelen ser las emociones humanas.
Me ha encantado su ritmo pausado en el que cada diálogo y monólogo nos van dejando las semillitas del que será el gran clímax final. En la época en la que consumir series es casi un acto automático donde pasamos de una a otra sin apenas pensar, toparse con un producto que invite a la reflexión a la par que te deja flipando en colores no es algo usual. Ideal para la spooky season.
PD: la conversación entre Erin y Riley sobre qué hay después de la muerte en el cuarto episodio es para enmarcarla.
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