Crítica de Núremberg por Sandris

Redactada: 2026-03-14
Al igual que la filósofa Hannah Arendt atendiendo los juicios de Núremberg como periodista que transcribía los testimonios de los generales nazis, la banalidad del mal también impresionó al psiquiatra Douglas Kelley; un doctor estadounidense llevado a Núremberg para evaluar a los altos cargos nazis y ver si estaban en disposición de someterse a un juicio. No hay nada más aterrador que observar la violencia más inhumana, la carnicería y tortura cometidas por personas en apariencia normal. Personas que forman parte de tu comunidad, de esos que incluso podríamos asegurar que siempre saludaban, pero que en el más hondo de sí mismos, no eran más que asesinos liderando una limpieza étnica en aras de un sistema totalitario que todavía nos pone los pelos como escarpias a día de hoy. Casi al principio de la película, Kelley dice la siguiente frase: «si pudiéramos definir el mal psicológicamente, podríamos garantizar que algo así nunca volviera a ocurrir». No deja de ser el timing perfecto para una frase como esta y, sobre todo, para una película como esta. Viendo el mundo que nos ha tocado vivir (o sufrir), ¿de verdad se ha aprendido algo del pasado? ¿De verdad hemos aprendido algo de la infamia que fue el Holocausto cuando millones de palestinos han sido sitiados, torturados y asesinados frente a nuestros ojos durante meses? Realmente creo que lo único que hemos aprendido es que somos frágiles, tan pequeños como polillas intentando alcanzar el sol, esperando que la próxima vez que un señor multimillonario aburrido decida empezar una guerra, no seamos nosotros el objetivo.

Me he ido por otros derroteros ajenos, pero a veces es complicado ignorar la realidad que se cuela por cada poro, así que centrándonos en el film nos encontramos con la extraña relación que se establece entre el doctor Kelley y Hermann Göring, el hombre de confianza de Adolf Hitler. Con colores sobrios y ese gris aséptico que otorga un aura de decadencia al relato, es la típica obra que grita Oscars por los cuatro costados y ni eso le ha valido la nominación. La historia se centra en las conversaciones que ambos hombres mantienen en la celda, explorando las complejidades de la humanidad, las causas y consecuencias del Reich, batallitas personales que humanicen un poco la personalidad de Göring y alguna discusión interesante sobre el papel que ambos países tuvieron en la guerra. No deja de resultar naif la actitud del psiquiatra queriendo ver algo más allá de la máscara de nazi sociópata en Göring, no sé cuanto de esto es realidad o ficción, pero lo que sí es cierto es que Douglas Kelley se suicidó apenas 12 años después de sus entrevistas con el mariscal del Reich asediado por la impotencia, por la incredulidad de sus compañeros de profesión que creían que algo así era un caso único, algo que jamás volvería a pasar.

La verdad es que la he encontrado plana, sosa y sin el gancho que debe tener una película que aborde un tema tan importante. James Vanderbilt no consigue hacer la gran película que seguramente esperaba hacer. Creo que la historia tenía más potencial y se ha quedado en la superficie, como un best seller que acaba caricaturizando bizarramente a sus personajes. La ‘Mindhunter’ de Hacendado (o Frankfurt en este caso).
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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Ritmo
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Fotografía
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Dirección
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Valoraciones en tu crítica:

Comentarios

PTG 333
Comentario de CrisCristii hace 5 meses
Por desgracia, estamos condenados a repetir la historia.
PTG 111
Comentario de Sandris hace 5 meses
@CrisCristii

Hasta el infinito y más allá...
PTG 111
Comentario de DanielGL hace 5 meses
@sandris, "El cine según Sandra"... exijo ese libro ya... ;)
PTG 111
Comentario de Sandris hace 5 meses
@DanielGL

Eres un sol Daniel :D.
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