La historia principal se nos presenta a través de personajes de la talla de Ragnar Lodbrok, Lagertha, Floki, Rollo, Harald, Athelstan, Björn, Ubbe, Ivar, Hvitserk, Torvi y un largo etcétera. La trama sigue a estos personajes a través de los años, mostrando las enormes conquistas propiciadas por los vikingos, su lucha contra la religión, la importancia de su mitología, sus amores, pasiones, traiciones, guerras, penas y muertes. Porque esta serie narra la forja de un imperio y, como en todo imperio, lo que se evidencia es tan solo la pequeña parte de un todo. Narra también con gran astucia cómo las mujeres decidían coger las armas y defenderse a sí mismas y a su pueblo con una Katheryn Winnick estratosférica que ha convertido a Lagertha en un icono atemporal. El punto de inflexión se produce con la muerte de Ragnar y, es en ese momento, en el que esta serie debería haber alzado su jarra y terminar con un gran “SKÖL!”. De ser ese el caso, mi nota sería muy diferente.
Si alguien me pregunta si la recomiendo, evidentemente digo que sí pero también advierto que no pasen de la cuarta temporada si no quieren experimentar una maravillosa cura para el insomnio ocasional. Es una lástima que una serie tan fantástica termine con un regusto tan amargo.
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