Crítica de Steins;Gate por PeterLynch
Steins;Gate nos narra la historia de Okabe/Okarin, un joven estudiante interesado por la ciencia e ingeniería cuya vida da un vuelco cuando descubre que ha conseguido viajar en el tiempo después de haber visto a una chica morir e instantes después, consigue ver a esa chica vivita y coleando. A partir de aquí comienza una serie de eventualidades intentando descubrir si de verdad uno puede viajar en el tiempo. Esto sugiere un problema de antemano, ya que entraríamos en un debate filosófico entre la materia y la sapiencia o la mente ya que, si un cuerpo consigue retroceder, la psique no funciona de la misma forma. Y esto es algo que la serie sabe jugar, analizando todas las situaciones y posibles cambios que, introducidos son bastante bien llevados. Para una buena historia, hacen falta muy buenos personajes, pero es que aquí se hacen solos, teniendo a Okarin que al principio queriendo ser excéntrico, se acaba convirtiendo en un personaje muy querido y con una buena evolución. Mayuri que, a la par que inocente, es encantadora y persona que se deja querer o Kurisu, una inteligente estudiante que no tiene miedo a decir que no a las ocurrencias de Okarin, o Daru su mejor amigo y a veces alivio cómico, y salido, de la serie.
Muchas veces si no pasa a la acción la tildamos de lenta. Por suerte o por desgracia, los seinen tienen algo más de desarrollo que un shonen a la par que más corto, y decide ir a la cuestión de primeras sin andarse con medias tintas, aunque a veces peca de querer ir más allá cuando no era necesario marcharse tan lejos. Y si a eso le añades todo lo anterior, pues tienes un producto que pasa de ser notorio a ser memorable. No en vano, la historia de Okarin está considerada por muchos como uno de los mejores animes, sobre todo por la forma que tiene de tratar los viajes en el tiempo y siendo consecuente con las acciones de sus propios personajes. Puedo entender que haya gente que esta serie no le parezca la divina papaya, y esto es evidente ya que el libro de los gustos está por escribir, pero es una serie que se merece todos los honores.
En definitiva, si quieres darle una oportunidad ni lo dudéis, os dejaréis llevar por una serie de eventualidades que harán que os sentéis en algún sitio y queráis devorarla sin parar. Aunque se recomienda no abusar de este producto, ya que uno no sabe si puede estar produciendo otra línea temporal diferente . Pero una vez que haces un nudo, deshacerlo se vuelve una ardua tarea como el viaje que nos deja esta serie pero que deja una satisfacción, al menos personal, que te hace valorar lo que tienes y darse cuenta de que no es necesario jugar a ser Dios. “El tiempo es el que es”. Atentamente: El Psy Kongroo.
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