Crítica de Tiburón por El9Pasajero
JAWS/TIBURON 75’s… S.S.
Si algo tiene de bueno este ‘amigo’ es que es un gran adaptador de novelas. Aquí empezó todo con este thriller bastante flojo de Peter Benchley que también participó en el guión.
La promoción de Universal fue pionera y lo nunca visto anunciando con carteles mucho antes de que se estrenara la película. El boca a boca hizo el resto consiguiendo colas kilométricas en las salas donde se estrenó sabiendo como explotar el miedo a lo desconocido.
Ha fundado un género que ya debe tener más de mil películas combinándolo con cualquier otro género porque a todos los fagocita tornándose unos bichos bastante cansinos que hasta en la sopa nos pueden aparecer. Tengo en la mente una que sale de un ascensor y todavía me estoy meando ‘de risa’….
Y nunca más volveré a mirar el mar con la misma tranquilidad y aquellos oscuros fondos marinos estarán siempre destinados a alojar un miedo irracional donde quizás se esconde una fiera esperando un descuido para darse un buen almuerzo con alguna extremidad.
Consiguió los Oscars a montaje y los merecidísimos al sonido y a la música del maestro John Williams partes culpables del éxito, porque te sumergen en un ambiente claustrofóbico sin posibilidad de escape.
Lo mejor de la película es su inicio con la música de Williams paseando por el fondo del mar haciendo submarinismo. Las fiestas en la playa tienen sus cosas buenas y malas pues siempre hay algún ‘híppil’ poniéndose el insoportable plasta con la guitarrita.
Podría haberse metido él en el agua pero lo hace Crisi la chica solitaria que le apetece un bañito en ‘xirolas’, pero el coleguita que la acompaña no llega ni a quitarse la ropa del pedal que lleva y todo un clásico del género pues primero tiene que morir la rubia díscola antes que el perlanas de turno, cosas de la caspa de Hollywood . En el fondo una silueta la espera con paciencia aunque la música entra en agitación y pasamos a darle a la joven unos cuantos chapuzones, unos cuantos meneitos y pa dentro con un rojizo burbujeo. Nos ha salido un tiburón juguetón.
Siempre me he preguntado si esos movimientos posteriormente parodiados hasta la saciedad tenían algún significado especial porque estoy seguro de que no es el modus operandi de los escualos blancos darse un bailoteo con sus victimas antes del despiece.
Pero el protagonista en esta historia es el ‘jefe’ Brody (Roy Scheider) nuestro sheriff local de Amity Island un pueblecito de la costa Este famoso por sus playas. Nuestro amigo lleva un año en el cargo, es bastante torpe y por como se levanta diría que hasta resacoso porque en este pueblo casi nunca pasa nada relevante y él que viene de Nueva York parece que se aburre como una ostra. Pero esa mañana recibe una llamada telefónica que le hará cambiar de cara porque le avisarán que hay una desaparición. Al llegar a la playa los silbatos anuncian el desastre, lo que queda de la chica se lo están zampando los cangrejos . Los primeros análisis del forense hacen recaer las sospechas en el ataque de un tiburón aunque las autoridades atribuyen el suceso a las hélices de algún motor de barca pues ya ha ocurrido alguna otra vez. Nuestro valiente sheriff quiere cerrar la playa pero encontrará la oposición del alcalde que no le parece buena idea empezar con esa publicidad la temporada estival pues sus playas se llenan de turistas y los comercios se resentirán.
Todo parece estar tranquilo aunque el ‘jefecito’ está obsesionado y no puede dejar de ver tiburones en cualquier rincón y todo el mundo se le pone delante para comentarle cosas restándole visibilidad para otear el horizonte. Un perrete desaparece y seremos testigos de cómo se zampa al niño de la colchoneta creando un caos generalizado.
Se desata la locura y la fiebre de la caza del escualo pues el consistorio decide premiar con 3000 dólares su captura.
Al ‘jefe’ no le caben las gafas en la cara del asombro y se reúnen para organizar la batida cuando el desagradable sonido del rasgado de una pizarra les anuncia la llegada del capitán Quint (Robert Shaw) experto cazador de tiburones que les ofrece la cabeza, la cola y el resto pero su oferta de triplicar la recompensa con Iva no es del agrado popular . Y se abre la veda y los pescadores furtivos no escatimarán en recursos, dinamita, sangre, carnaza, cualquier cosa les vale.
En esta aparece el oceanógrafo Matt Hooper (Richard Dreyfuss) avisándonos de que este escualo es el Jaquetón y compite con Jack el destripador, aquí empieza el show.
No la recordaba así, tenia en mente que habían más muertes y más ataques pero quizás he mezclado varias de las entregas haciendo un pack más ameno y con más acción, porque me he aburrido un poco y no le veremos la cara al bicho hasta pasada la hora que se desata un poco, pero hasta el momento han sido un par de situaciones bastante ligeras.
Lo que sí que me ha sorprendido es el tono de humor que me ha divertido bastante, sobre todo con la entrada de Capi Shaw y su barcaza Orca en acción. Es bastante plasta, gruñón y cansino pero comparte momentos con Scheider y Dreyfuss algo surrealistas que no sé si es debido a que ha envejecido mal o que pinta a patético pero me he reído un rato.
Antes he comentado que el mejor momento era el inicial pero hay uno grabado en la historia del cine rondando el minuto 80 cuando el sheriff
va a lanzar carnaza al mar y se encuentra de morros con el Jaws y casi se traga el cigarro estaré descojonándome eternamente.
Lo que pasa en el Orca, se quedará en el Orca y si no lo destroza todo el gran blanco se encargará de ello nuestro ilustre y zumbado capitán . Sorprendentemente el final ha sido bastante poético.
Insisto. Los caretos de Roy Scheider son antológicos y lo mejor de un pocker (incluyó al tímido tiburón) de actores al que le pondremos la guinda del repocker con J. Williams que sin él esto no habría funcionado igual.
Acabaremos con dos titulos alternativos :
- Desmontando a Sharky
- Ojos de muñeca
Comentarios
En tu ría me meto de cabezas sin dudarlo. Y el término en xirolas lo acuñé nada más escuchártelo decir.
Es la mejor para definir el apelo picado…..