Crítica de Días perfectos por Sandris
Una película sencilla, intimista y serena que nos enseña a apreciar las pequeñas cosas. ¿Cuántas veces nos paramos a mirar un árbol en pleno cambio otoñal o sentimos hasta en el alma la música de los auriculares? Aunque a veces la rutina sea una forma de evadirse de los propios pensamientos y el pasado, las emociones siempre saldrán a flote. Hay días en los que parece que todo se hundirá a tu alrededor, pero está bien, no pasa nada, los días perfectos siempre volverán.
PD: Ese final con Nina Simone de fondo, mientras Hirayama se rompe… Poetic cinema.
Comentarios
Me quedé realmente impresionada cuando vi que el director era Wenders y no un japonés, porque retrata la cultura como si fuese nipón :O.