Historia de amor y obsesión de un vampiro con una joven, el cual moverá los hilos que necesite para llegar hasta ella.
En la sinopsis podría haber dicho "¿habéis visto Drácula de Bram Stoker? Pues es casi un remake cambiado nombres". Tenemos a la chica objetivo, al novio, su Van Helsing,... Pese a las grandes similitudes entre ambas historias, y sin haber visto la película de la que esta que nos ocupa es un remake, sin duda es una cinta que logra su identidad propia.
La película tiene una grandísima fotografía y unas tomas espectaculares. Tan sólo por la sombría belleza de las imágenes ya es capaz de atrapar al espectador. Las interpretaciones también son muy buenas, destacando a un absolutamente irreconocible Bill Skarsgård, consiguiendo una presencia bastante imponente, para lo que el estilo de imagen ayuda mucho.
Estamos ante un siniestro e inmersivo poema, una historia de amor malévola. Pero es una historia que pese a todo, no se deja ver con facilidad. Es densa, cala con profundidad e inquieta al espectador sobrecargándolo de oscuridad.
El resultado es un difícil equilibrio de una oscura y densa belleza.
Debo decir eso sí, que el final no me ha encantado... tiene su significado poético y tal, pero me ha parecido demasiado abrupto.
Cuando la vi, acabé con ciertas dudas de hasta qué punto me había gustado, estaba muy lejos de ser un cine comercial fácil de digerir. Con el paso de algunas semanas, con algo de poso, creo que me gusta y la valoro más.
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