Sinopsis
Remake de la historia vampírica escrita por Bram Stocker en el siglo XIX, esta vez reinterpretado desde la mano, y sobre todo desde el ojo y expresión de Robert Eggers.
Crítica
Loar haber conseguido transmitir miedo, o esa inquietud, a pesar de ser una historia generalmente bastante conocida. Mucho reconocimiento por lo que ha hecho Robert Eggers en esta película, merecidas cada una de las nominaciones a los Oscars.
Antes de ver la película había leído y escuchado algunas críticas. Solían coincidir en un aspecto, imágenes potentes complementadas con actuaciones que quedaban opacadas debido al impacto visual. Después de ver la película estoy de acuerdo en la primera afirmación pero no tanto en la segunda. Imágenes potentes sí, mucho, Jardin Blaschke hace un trabajo sublime, el blanco y negro además infunde el contraste máximo entre colores, lo que permite ayudar a reforzar la composición de los planos y las escenas. Pero no estoy de acuerdo en decir que la imagen sobrepasa las actuaciones, de hecho, podríamos girar el argumento y explicar que las actuaciones acompañan a las imágenes (sin estar ninguno de los 2 conceptos uno por encima del otro).
La alabanza a la imagen la podemos hacer desde el plano estático al plano móvil. Aunque he alabado el plano estático o la composición, también hay una inmensa calidad en el movimiento de la cámara: rotaciones, elevaciones, giros…
Aunque es verdad que sí se podría tener la percepción de otras críticas, porque como he dicho anteriormente, es difícil volver a contar una historia, explicada, reinterpretada, redirigida y trillada como ésta. Robert se sirve de la potencia visual para impactar, introducir mediante la imagen potente cada una de las escenas y de los diferentes actos. Es decir, durante la película cada detonante o cada paso argumental que se da a través de estos impactos visuales, son las herramientas que introducen las escenas habladas, donde suceden las interacciones entre personajes. Y en este sentido es verdad que la sucesión suele ser “imagen > diálogo”, contadas veces se invierte, pero no creo que las actuaciones estén a un nivel inferior. De hecho, para mí, ha sido un gran descubrimiento Lily-Rose.
A parte de la potencia visual, Eggers reinterpreta la historia aumentando la información de los actores, y por tanto, su duración, que se ve aumentada en casi 1 hora respecto a la original. Y ahí encuentro el único “pero”, aunque me haya gustado que la película y la historia dure más que la original, hay escenas que se podrían haber hecho un poco más rápidas, y acortar el film unos 10-15 min. Esto permitiría que los puntos bajos del ritmo fueran más cortos, ya que se pueden exagerar cuando se conjugan con la rítmica visual.
El “pero” más importante podría ser el aspecto de Dracula, así como la voz, el tono y su uso también forman parte de la delicadeza de la película, el aspecto facial de Dracula me parece el punto flojo de la caracterización.
En definitiva, más de tratarse de un remake de la original (a pesar de que le hace algunos guiños visuales), para mi es una gran reinterpretación de la historia original. El trabajo de Eggers hará que le dé una segunda oportunidad a “The Northman”.
Imperdible.
Valoraciones en tu crítica:
Todavía no hay comentarios
Comentarios