Crítica de Marty Supreme por Sandris
Josh Safdie que, en esta ocasión, se desmarca de la dirección junto a su hermano para darle vida a ‘Marty Supreme’, nos sitúa en un viaje del héroe atípico, un viaje del héroe infernal como ese Ulises intentando volver a Ítaca luchando contra todos los dioses del Olimpo, sólo que en este caso, nuestro héroe tiene que luchar con las consecuencias de sus propios actos porque si algo es Marty Mauser es un caradura de escándalo. Dispuesto a traicionar, engañar, abandonar y robar a quien sea con tal de costearse el viaje a Japón que lo convierta en el campeón del mundo de ping pong, estamos ante la típica historia de hombre hecho a sí mismo, hombre que lo sacrifica todo por un sueño, pero a un x2 de velocidad y casi hasta los topes de setas, porque tanta intensidad no puede ser segregada naturalmente por nuestras células.
No creo que sea una mala película ni mucho menos, tiene un buen equilibrio entre demencialidad y comedia, pero mi mayor problema es que Marty me ha caído tan mal que cada vez que abría la boca, sólo quería darle una patada para que se callase. Contemplarle durante más de dos horas en pantalla siendo un reverendo capullo me ha abierto las carnes y seguro que ha allanado el terreno para una futura hernia de hiato. A tope con la vida, supongo.
Comentarios
Como la ha nombrado una amiga, "Martirio supremo" pero literal jajaja.