Cuando ves la cara de Will Smith en una película ya sabes que tienes el éxito palomitero asegurado, el tipo sabe donde se mete y siempre suele ofrecer productos con muy buen packaging y bien deliciosos aunque no sean muy nutritivos para el alma, es como el donut de chocolate que te comes a media tarde sabiendo que aunque no te va a aportar nada pero está bien bueno y te lo vas a gozar.
Volviendo a la jerga cinéfila, los productos Smith siempre tienen un poquito de todo, un poquito de chulería socarrona, un poquito de drama intensito, un poquito de amorcito blandito y mucho de miraditas comprimiendo morritos y mirando al suelo y risotadas máximas, y bueno claro también tiene que demostrar que está fuerte por lo que va a caer alguna escenita enseñando alguna parte que no solamos verle. Luego le metemos a la coctelera el argumento que queramos y a ale a grabar. Perdón había dicho que me queda en la jerga cinéfila.
Volviendo a esta película en cuestión Hancock es un antihéroe, un héroe que hace todo mal pero que al final termina salvando a los buenos y castigando a los malos. Este antihéroe deja todo destrozado a su paso por lo que la ciudad y los ciudadanos terminan asumiendo unos costes elevadísimos y están hartos. Pero un día Hancock salva a la persona indicada y este buen hombre decidirá cambiar su reputación, y ahí comienza una historia que lo llevará más atrás de lo que él se imagina.
A mi me gusta mucho esta película, tiene un toque distinto a las pelis de superhéroes, se puede decir que los poderes son una anécdota y que lo importante es el viaje interior que desarrolla el personaje.
La recomiendo si aún no la has visto.
Valoraciones en tu crítica:
Todavía no hay comentarios
Comentarios