Crítica de El gran dictador por MrPenguin
Por supuesto, la película no es solo una parodia y también tiene muchos momentos que se alejan del tono humorístico para invitar a la reflexión, cosa especialmente importante dentro del momento histórico en que fue estrenada. Esa amargura dejada por los horrores del nazismo encuentra un rayo de esperanza en el mítico discurso final, un canto a la unión y a la hermandad que debería enmarcarse y ponerse en un museo por su enorme valor humano y por su carácter atemporal. El payaso mudo habló al fin, y lo hizo para mostrar al mundo que el verdadero bufón era otro.
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