Dumbo seguramente era innecesaria pero a alguien en una oficina se le ocurrió que era una buena idea convertir en acción real películas de animación y en la lista de posibilidades metió Dumbo. Se agradece que en esta lotería apareciera Tim Burton como director y el esfuerzo de todos los profesionales por hacer una película cuidada y divertida, pero la idea de partida, tomada en una oficina por un señor al que le pagan por hacer dinero, sigue siendo el problema.
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