Crítica de 7500: Avión secuestrado por Migatoyyo
Pese a ello Patrick Vollrath toma el camino duro, el de no revestir los hechos, contarlos casi a tiempo real y en espacio reducido, mostrarnos los miedos, las miserias y los pocos recursos con los que contamos ante una situación irracional, extraordinaria, pero posible. Se decanta por conducirnos entre el telediario y la película de sobremesa en un espacio dificil pero que acaba manejando con solvencia. Porque cuando termina la película más que haber visto a héroes y a villanos, hemos asistido a la irracionalidad, el miedo y la necesidad de sobrevivir.
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