Críticas de Los domingos

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Ainara es una joven idealista y brillante de 17 años que, a priori, ha de decidir qué carrera universitaria estudiará. Sin embargo, la joven manifiesta que se siente cada vez más cerca de Dios y que está dispuesta a abrazar la vida de monja de clausura. La noticia pilla por sorpresa a toda la familia provocando un abismo y una prueba de fuego para todos.

2025
112 min
Drama

RESEÑAS Y VALORACIONES DE Los domingos

5 / 10
Lo siento pero no. En una época donde la sociedad está redirigiendose de nuevo a ser conservadora esta película sólo es uan pienza más de ese engranaje. ¿La historia es mala? En absoluto, pero siento que ahora precisamente no tocaba contarla.

Valoraciones en tu crítica:

8.5 / 10
‘Los Domingos’ es un PELICULÓN de Alauda Ruiz de Azúa que cuenta la implosión que sufre una familia ante la decisión de una de sus integrantes (una joven de tan sólo 17 años) de sacrificar todo por entrar como monja en un convento de clausura y “casarse con Dios”.

Partamos de la base que soy muy crítico con la Iglesia, incluso con la fe si me apuras, y evitaré por todos los medios posibles ser irrespetuoso en mi crítica, pero precisamente por esas reservas que guardo hacia la institución creo que me ha gustado tanto la cinta, porque me ha revuelto el estómago en muchos momentos, me ha hecho empatizar en otros (yo soy Team La Tía forever, pienso que se quedó corta) y me ha obligado a plantearme puntos de vista diferentes a los míos. Al final no debería tratarse de eso el Séptimo Arte?

La película cuenta con una sensibilidad muy alta al tratar la problemática de la familia y sus dinámicas, sin tomar partido en qué posición es la correcta, algo que me parece un punto enorme a su favor. Durante todo el tiempo te fuerza a revisar tu concepto de respeto hacia decisiones ajenas, la preocupación al ver que un ser querido toma una decisión equivocada y donde acaba ésta y empieza la intromisión en una vida ajena por mucho amor que haya por medio. Como punto negativo le encuentro que faltó hacer más hincapié en cómo encajaron los compañeros de Ainara su decisión, me pareció un acercamiento muy superficial a este momento tan delicado, que es casi una salida del armario, en el que seguramente les surgirían un millón de preguntas.

Me hizo cuestionarme ciertas cosas que darían para un debate interesantísimo:
- Habría el padre reaccionado de una manera tan violenta y explosiva si en vez de encontrar a su hija con un chico enrollándose en la cama hubiera sido un hijo?
-Estoy a favor de la transición a edades tempranas si así lo desean las infancias trans, siempre (ojo) con el acompañamiento y asesoramiento adecuado. Entonces, por qué me parece tan bizarro y precipitado que una chica a sus 17 años tome una decisión como la que trata la película y siento que, sin lugar a dudas, está siendo víctima de un adoctrinamiento brutal?
-Por qué demonios familias que meten a sus hijos en colegios religiosos luego se tiran manos a la cabeza cuando estos toman decisiones de este tipo? Giiiiiiirl, es tan poco consecuente como trabajar como militar profesional y sorprenderte o lamentarte porque te llamen a combatir cuando estalle la 3º Guerra Mundial!!

La cinta ha reforzado mi pensamiento de que vivimos en un momento de crisis muy complicado en el que hace falta más terapia y sesiones de psiquiatría y menos fe (y lo digo como persona que visita mensualmente a su psiquiatra y psicóloga, sin estigma hacia la salud mental)… más espacios sociales donde la gente se sienta apoyada, escuchada y respaldada y menos instituciones que fuercen a las personas a llevar sacrificios tremendos en nombre de un ser imaginario que nos aseguran que espera de nosotros que obremos milagros, porque así se ha escrito en ciertos libros modificados mil veces a lo largo de la historia para manipular a las masas… más empatía hacia los diferentes y menos rechazo!

Valoraciones en tu crítica:

Muy buena película. Pero si alguien esperaba ver la transformación de una adolescente en monja, se va a quedar con un palmo de narices. Blanca Soroa (Ainara) luce preciosa pero no es más que un decorado ante el que evolucionan (magistralmente) sus padres: Patricia López y Miguel Garcés. Duelo interpretativo de altísimo nivel. Ainara solo nos ofrece una escena emotiva que intenta visualizar su "conversión", pero que a la altura de la película en la que se produce, y no habiendo manifestado nada hasta ese momento, resulta abrupta, inverosímil e, incluso, falsa.
Así pues esta película (pese a la propaganda) no va de la conversión de una adolescente, de sus inquietudes, emociones, frustraciones y anhelos personales, sino de la tormenta entre sus padres ante la tesitura de permitir, o no, que la niña tome esa dirección vital.
Como no creo que Alauda haya descuidado la construcción del personaje de Ainara, entiendo que lo ha hecho así adrede.
En fin: la niña Ainara no emociona lo más mínimo porque es absolutamente plana y anodina. Sin embargo los padres y todo su entorno de dudas y contradicciones es fascinante. Merece la pena verla.

Valoraciones en tu crítica:

8 / 10
Una chica de 17 año siente la llamada de Dios y quiere ingresar en un convento de clausura, esta noticia revoluciona y les toma por sorpresa a su familia. Con un guion exquisito que nos plantea por un lado a una adolescente sencilla y que no le importa nada el dejar su vida que acaba de empezar por el claustro y por otra parte la de su familia en contra de que entre en el convento y pierda su juventud.

En casi dos horas de película, que se pasan muy rápido, presenta la historia muy bien y cierra cada una de las tramas tanto la principal de la historia como las secundarias que van surgiendo con el paso de los minutos. Y esto es amenizado con momentos de un sutil humor que aparece entre los diálogos de los personajes que hace mas amena la historia.

Las escenas familiares están muy ben representadas siendo muy reales y con el juego de luces naturales hacen que te metas mas en esa atmosfera. Con una fotografía fantástica reforzando esa sensación de recogimiento espiritual, la casa, la iglesia, el campo, se siente auténtico. Y todo ello con un reparto magnifico sobre todo las miradas, los silencios de la protagonista (Blanca Soroa) hacen que recaiga toda la responsabilidad en ella. Su tía (Patricia López Arnaiz) otra de las protagonista indiscutibles sobre todo por su papel de estar en contra de las decisiones que quiere tomar su sobrina a la que quiere.

Muy recomendable de ver, aunque parezca que pueda pecar de densa y de glorificar a la religión, es todo lo contrario cuenta una historia sobre el amor, la incomprensión y el derecho de poder elegir tu futuro, sin mirar a lo que quiere la sociedad.

Valoraciones en tu crítica:

La decisión drástica de una adolescente es la excusa para mostrar un retrato de una familia normal y su desmoronamiento en tiempo real. Tomar los hábitos es una elección que parece anticuada en la actualidad, pues las motivaciones habituales para ello han quedado obsoletas. Pero la espiritualidad y las razones de Ainara pasan a un segundo plano.

La tía y la Madre Priora son dos lados opuestos sólo se preocupan de lo que ellas quieren para Ainara, porque consideran que ella no sabe lo quiere y es susceptible de ser manipulada.

La fotografía, las interpretaciones y el tono intimista, en algunos momentos siniestro, me ha gustado mucho, junto con su desenlace irrevocable.

Valoraciones en tu crítica:

7.5 / 10
Alauda Ruiz de Azúa confirma con “Los domingos” que es una de las voces más sólidas y audaces del cine español. Esta película, ganadora de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, se adentra en un terreno insólito dentro del panorama actual: el deseo de una joven de 17 años de ingresar en un convento y consagrar su vida a Dios. El punto de partida podría parecer anacrónico, incluso provocador, pero Ruiz de Azúa logra convertirlo en un espejo vibrante de nuestra sociedad, donde las certezas familiares y morales se tambalean ante las decisiones individuales. El suspense no reside tanto en la elección final de la protagonista —si tomará o no los hábitos— como en la forma en que su entorno reacciona ante su fe y su deseo de renuncia. La cámara registra, con precisión quirúrgica, las fisuras de una familia aparentemente unida que, al enfrentarse a lo inexplicable, deja al descubierto su propio egoísmo y sus prejuicios. El dilema sobre la fe se presenta con una complejidad inusual: no se trata de una oposición simplista entre creencia y escepticismo, sino de una reflexión sobre cómo el mundo actual ha perdido el sentido de lo trascendente. La protagonista no busca refugio en la religión como huida del mundo, sino como una forma radical de afirmación personal, un intento de encontrar sentido en una existencia que, para los demás, debería estar guiada por el deseo, la juventud y la libertad. En contraste, su familia, incluso sus amigos reaccionan con desconcierto o incomodidad, incapaces de aceptar que la fe pueda ser una elección lúcida y no un síntoma de debilidad. Ruiz de Azúa convierte así el acto de creer en un gesto de rebeldía, una manera de oponerse al vacío y la apatía de la vida moderna. La directora aborda el conflicto entre religión y afectos familiares sin sentimentalismos, con un tono sobrio, analítico, casi clínico, pero no exento de ironía ni de un humor sutil que aligera la gravedad del tema. En su mirada hay una claridad serena pero implacable, un placer casi silencioso por revelar las contradicciones humanas con una franqueza que incomoda y, a la vez, fascina. El trabajo de Blanca Soroa, en el papel de la joven protagonista, es deslumbrante: su interpretación irradia pureza, duda y una extraña serenidad que justifican plenamente la fascinación que su personaje despierta. Ruiz de Azúa demuestra nuevamente un dominio narrativo admirable, equilibrando emoción y pensamiento, fe y escepticismo, con un pulso cinematográfico que confirma su madurez artística. Aunque su nombre resulte difícil de recordar o de escribir, Alauda Ruiz de Azúa debe figurar ya entre los grandes cineastas vascos de nuestro tiempo. “Los domingos” no sólo reafirma su talento: lo consagra.

Valoraciones en tu crítica:

8 / 10
Una película brillante.

La narración de Alauda está repleta de simbolismo, tengo la sensación que ninguna decisión de guion o fotografía está tomada a la ligera, que ningún plano está fuera de lugar y que su conjunto te hacen percibir con sutileza la intención de la directora al mostrar esta historia. Sin embargo, estoy leyendo opiniones sobre los mismos detalles pero como argumento de que la intención de la película es una totalmente contraria a la que he notado yo. Y es algo que me parece extremadamente difícil de conseguir, y a la vez, explica la polaridad política que hay en estos momentos en el mundo, donde ante los mismos hechos, la gente vemos cosas totalmente diferentes.

(En este parrafo hay spoilers muy fuertes, así que no leer en caso de no haber visto la película)
En mi caso he visto el relato de una derrota social. Cómo a una niña destrozada por la vida, se le ofrece la posibilidad de suicidarse socialmente, de vivir sin más, sin afrontar los problemas ni buscar felicidad, de simplemente existir sin sentir ni padecer mientras mantiene con vida una congregación anacrónica.
Su tía intenta insuflarle ánimos de vida, de posibilidades, de riesgos donde habrá fracasos pero también muchos momentos de gran felicidad, pero su padre, también hastiado de la vida, prácticamente asume como un alivio el tener una carga menos en su vida. Y mientras tanto, la congregación que ha ofrecido esa salida a Ainara, sabiendo muy bien como tratar con la niña para convencerla de su decisión.
Y como he dicho, he visto mucho simbolismo con el que respaldo esta visión. Los planos encerrados de Ainara, la ausencia de planos en el exterior, la relación de su familia con ella, las conversaciones captadoras con sus líderes espirituales, los mil ejemplos de que la vida "ordinaria" no es un camino de rosas...


Pero, again, he visto que mucha gente lee todo esto de una manera muy diferente, y no voy a ser yo quien diga "no habéis entendido la película". Me parece claro que la idea de Alauda era crear esta doble posibilidad de interpretar la obra, y me parece fantástico, porque que una película sea capaz de generar debate sobre ella misma y su intención narrativa, es una buena noticia para el cine, y en este caso concreto, una buena noticia para el cine español.

Las interpretaciones son todas buenísimas, pero quiero pararme en Patricia López Arnaiz, que nos ha acostumbrado a estar sublime en sus papeles, pero es que es un papel genial. Hace ya un tiempo que pienso que es la mejor interprete española de los últimos años, no hay papel que no defienda a la perfección.

Valoraciones en tu crítica:

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