Críticas de Los domingos

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Ainara es una joven idealista y brillante de 17 años que, a priori, ha de decidir qué carrera universitaria estudiará. Sin embargo, la joven manifiesta que se siente cada vez más cerca de Dios y que está dispuesta a abrazar la vida de monja de clausura. La noticia pilla por sorpresa a toda la familia provocando un abismo y una prueba de fuego para todos.

2025
115 min
Drama

RESEÑAS Y VALORACIONES DE Los domingos

8 / 10
Una chica de 17 año siente la llamada de Dios y quiere ingresar en un convento de clausura, esta noticia revoluciona y les toma por sorpresa a su familia. Con un guion exquisito que nos plantea por un lado a una adolescente sencilla y que no le importa nada el dejar su vida que acaba de empezar por el claustro y por otra parte la de su familia en contra de que entre en el convento y pierda su juventud.

En casi dos horas de película, que se pasan muy rápido, presenta la historia muy bien y cierra cada una de las tramas tanto la principal de la historia como las secundarias que van surgiendo con el paso de los minutos. Y esto es amenizado con momentos de un sutil humor que aparece entre los diálogos de los personajes que hace mas amena la historia.

Las escenas familiares están muy ben representadas siendo muy reales y con el juego de luces naturales hacen que te metas mas en esa atmosfera. Con una fotografía fantástica reforzando esa sensación de recogimiento espiritual, la casa, la iglesia, el campo, se siente auténtico. Y todo ello con un reparto magnifico sobre todo las miradas, los silencios de la protagonista (Blanca Soroa) hacen que recaiga toda la responsabilidad en ella. Su tía (Patricia López Arnaiz) otra de las protagonista indiscutibles sobre todo por su papel de estar en contra de las decisiones que quiere tomar su sobrina a la que quiere.

Muy recomendable de ver, aunque parezca que pueda pecar de densa y de glorificar a la religión, es todo lo contrario cuenta una historia sobre el amor, la incomprensión y el derecho de poder elegir tu futuro, sin mirar a lo que quiere la sociedad.

Valoraciones en tu crítica:

7.5 / 10
Alauda Ruiz de Azúa confirma con “Los domingos” que es una de las voces más sólidas y audaces del cine español. Esta película, ganadora de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, se adentra en un terreno insólito dentro del panorama actual: el deseo de una joven de 17 años de ingresar en un convento y consagrar su vida a Dios. El punto de partida podría parecer anacrónico, incluso provocador, pero Ruiz de Azúa logra convertirlo en un espejo vibrante de nuestra sociedad, donde las certezas familiares y morales se tambalean ante las decisiones individuales. El suspense no reside tanto en la elección final de la protagonista —si tomará o no los hábitos— como en la forma en que su entorno reacciona ante su fe y su deseo de renuncia. La cámara registra, con precisión quirúrgica, las fisuras de una familia aparentemente unida que, al enfrentarse a lo inexplicable, deja al descubierto su propio egoísmo y sus prejuicios. El dilema sobre la fe se presenta con una complejidad inusual: no se trata de una oposición simplista entre creencia y escepticismo, sino de una reflexión sobre cómo el mundo actual ha perdido el sentido de lo trascendente. La protagonista no busca refugio en la religión como huida del mundo, sino como una forma radical de afirmación personal, un intento de encontrar sentido en una existencia que, para los demás, debería estar guiada por el deseo, la juventud y la libertad. En contraste, su familia, incluso sus amigos reaccionan con desconcierto o incomodidad, incapaces de aceptar que la fe pueda ser una elección lúcida y no un síntoma de debilidad. Ruiz de Azúa convierte así el acto de creer en un gesto de rebeldía, una manera de oponerse al vacío y la apatía de la vida moderna. La directora aborda el conflicto entre religión y afectos familiares sin sentimentalismos, con un tono sobrio, analítico, casi clínico, pero no exento de ironía ni de un humor sutil que aligera la gravedad del tema. En su mirada hay una claridad serena pero implacable, un placer casi silencioso por revelar las contradicciones humanas con una franqueza que incomoda y, a la vez, fascina. El trabajo de Blanca Soroa, en el papel de la joven protagonista, es deslumbrante: su interpretación irradia pureza, duda y una extraña serenidad que justifican plenamente la fascinación que su personaje despierta. Ruiz de Azúa demuestra nuevamente un dominio narrativo admirable, equilibrando emoción y pensamiento, fe y escepticismo, con un pulso cinematográfico que confirma su madurez artística. Aunque su nombre resulte difícil de recordar o de escribir, Alauda Ruiz de Azúa debe figurar ya entre los grandes cineastas vascos de nuestro tiempo. “Los domingos” no sólo reafirma su talento: lo consagra.

Valoraciones en tu crítica:

8 / 10
Una película brillante.

La narración de Alauda está repleta de simbolismo, tengo la sensación que ninguna decisión de guion o fotografía está tomada a la ligera, que ningún plano está fuera de lugar y que su conjunto te hacen percibir con sutileza la intención de la directora al mostrar esta historia. Sin embargo, estoy leyendo opiniones sobre los mismos detalles pero como argumento de que la intención de la película es una totalmente contraria a la que he notado yo. Y es algo que me parece extremadamente difícil de conseguir, y a la vez, explica la polaridad política que hay en estos momentos en el mundo, donde ante los mismos hechos, la gente vemos cosas totalmente diferentes.

(En este parrafo hay spoilers muy fuertes, así que no leer en caso de no haber visto la película)
En mi caso he visto el relato de una derrota social. Cómo a una niña destrozada por la vida, se le ofrece la posibilidad de suicidarse socialmente, de vivir sin más, sin afrontar los problemas ni buscar felicidad, de simplemente existir sin sentir ni padecer mientras mantiene con vida una congregación anacrónica.
Su tía intenta insuflarle ánimos de vida, de posibilidades, de riesgos donde habrá fracasos pero también muchos momentos de gran felicidad, pero su padre, también hastiado de la vida, prácticamente asume como un alivio el tener una carga menos en su vida. Y mientras tanto, la congregación que ha ofrecido esa salida a Ainara, sabiendo muy bien como tratar con la niña para convencerla de su decisión.
Y como he dicho, he visto mucho simbolismo con el que respaldo esta visión. Los planos encerrados de Ainara, la ausencia de planos en el exterior, la relación de su familia con ella, las conversaciones captadoras con sus líderes espirituales, los mil ejemplos de que la vida "ordinaria" no es un camino de rosas...


Pero, again, he visto que mucha gente lee todo esto de una manera muy diferente, y no voy a ser yo quien diga "no habéis entendido la película". Me parece claro que la idea de Alauda era crear esta doble posibilidad de interpretar la obra, y me parece fantástico, porque que una película sea capaz de generar debate sobre ella misma y su intención narrativa, es una buena noticia para el cine, y en este caso concreto, una buena noticia para el cine español.

Las interpretaciones son todas buenísimas, pero quiero pararme en Patricia López Arnaiz, que nos ha acostumbrado a estar sublime en sus papeles, pero es que es un papel genial. Hace ya un tiempo que pienso que es la mejor interprete española de los últimos años, no hay papel que no defienda a la perfección.

Valoraciones en tu crítica:

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