Redactada: 2025-11-02
Alauda Ruiz de Azúa confirma con “Los domingos” que es una de las voces más sólidas y audaces del cine español. Esta película, ganadora de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, se adentra en un terreno insólito dentro del panorama actual: el deseo de una joven de 17 años de ingresar en un convento y consagrar su vida a Dios. El punto de partida podría parecer anacrónico, incluso provocador, pero Ruiz de Azúa logra convertirlo en un espejo vibrante de nuestra sociedad, donde las certezas familiares y morales se tambalean ante las decisiones individuales. El suspense no reside tanto en la elección final de la protagonista —si tomará o no los hábitos— como en la forma en que su entorno reacciona ante su fe y su deseo de renuncia. La cámara registra, con precisión quirúrgica, las fisuras de una familia aparentemente unida que, al enfrentarse a lo inexplicable, deja al descubierto su propio egoísmo y sus prejuicios. El dilema sobre la fe se presenta con una complejidad inusual: no se trata de una oposición simplista entre creencia y escepticismo, sino de una reflexión sobre cómo el mundo actual ha perdido el sentido de lo trascendente. La protagonista no busca refugio en la religión como huida del mundo, sino como una forma radical de afirmación personal, un intento de encontrar sentido en una existencia que, para los demás, debería estar guiada por el deseo, la juventud y la libertad. En contraste, su familia, incluso sus amigos reaccionan con desconcierto o incomodidad, incapaces de aceptar que la fe pueda ser una elección lúcida y no un síntoma de debilidad. Ruiz de Azúa convierte así el acto de creer en un gesto de rebeldía, una manera de oponerse al vacío y la apatía de la vida moderna. La directora aborda el conflicto entre religión y afectos familiares sin sentimentalismos, con un tono sobrio, analítico, casi clínico, pero no exento de ironía ni de un humor sutil que aligera la gravedad del tema. En su mirada hay una claridad serena pero implacable, un placer casi silencioso por revelar las contradicciones humanas con una franqueza que incomoda y, a la vez, fascina. El trabajo de Blanca Soroa, en el papel de la joven protagonista, es deslumbrante: su interpretación irradia pureza, duda y una extraña serenidad que justifican plenamente la fascinación que su personaje despierta. Ruiz de Azúa demuestra nuevamente un dominio narrativo admirable, equilibrando emoción y pensamiento, fe y escepticismo, con un pulso cinematográfico que confirma su madurez artística. Aunque su nombre resulte difícil de recordar o de escribir, Alauda Ruiz de Azúa debe figurar ya entre los grandes cineastas vascos de nuestro tiempo. “Los domingos” no sólo reafirma su talento: lo consagra.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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Entretenimiento
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