El comienzo desconcierta porque la pareja protagonista es claramente atípica, su comportamiento y actitud es, a veces, incomprensible y la situaciones en las que empiezan a verse involucrados resultan cuando menos artificiosas.
Pero los guionistas han creado un argumento policial, de intriga y de acción, tan bien trenzado que, al poco, te ves absorbido por los sucesos que cuenta.
Dejando a un lado la parte de violencia que se resuelve sin ningún escrúpulo con asesinatos (un poquito cargantes a la larga), empieza a prevalecer en el argumento la relación de la pareja protagonista, sus disensiones recíprocas y su confrontación a muerte con un entorno hostil y despiadado (narcotráfico) que les va a obligar a prescindir de principios morales y éticos para poder sobrevivir y proteger la vida de los suyos. El segundo eje de la historia es justo los dos hijos. Quizás sea la parte más desconcertante ya que juega al límite con la rebeldía adolescente y la incomprensión de los peligros que acechan a la familia. Justo el final (la última escena) pone una guinda inesperada en ese conflicto familiar.
Por la serie van pasando (apareciendo y muriendo asesinados, ahí es nada) diversos personajes. Unos potentes (soberbio el narco mexicano) y otros infames (el investigador), pero con todo el conjunto funciona y mantiene la intriga y la tensión hasta la ultima escena de la serie.
Se me ocurre que hay un cierto paralelismo argumental entre el personaje Marty Byrde y el Walter White de Breaking bad: genios en lo suyo y enfangados en la espiral de la corrupción narco, sin posible escapatoria.
Si Jason Bateman está soberbio en un personaje hermético pero que transmite emotividad con mínimos gestos, Laura Linney está inmensa como pareja infiel y madre involucrada en una espiral destructiva que defiende a su familia por encima de todo, y, de paso, descubre su "cara oscura".
En resumen: Serie muy buena, de obligada visualización.
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