Fortiche Production, colaborador habitual de Riot Games, se encarga así de sumergirnos en el inagotable escenario de posibilidades que plantea el juego, solo que expandiéndolo hasta el punto de que cualquier espectador, sea o no conocedor del mismo, pueda quedar atrapado en su intrincada maraña de ambiciones, conspiraciones y luchas de poder. Conceptos universales materializados, bajo un magnético velo de atractiva estética steampunk, en el frágil equilibrio existente entre la próspera metrópolis de Piltover, símbolo inequívoco de riqueza y progreso, y el decadente distrito subterráneo de Zaun. Historia de dos ciudades, dos mundos y dos realidades tan condenadas a enfrentarse como, de igual modo, a encontrar el entendimiento a través de unos personajes cuyas distintas motivaciones, por muy extremas que puedan resultar de primeras, obedecen siempre al complejo cúmulo de circunstancias que los han convertido en lo que son: hijos de un sistema injusto donde la única ley válida, al igual que en la vida misma, parece ser la del más fuerte.
Una serie adulta, madura y tan absorbente en el aspecto narrativo como espectacular en el audiovisual. Quizás se habría agradecido un mayor desarrollo en su apresurado acto final, pero creo que es justo decir que la huella dejada por 'Arcane', incluso sin ser perfecta, tardará en olvidarse. Porque no me cabe duda de que Riot Games seguirá profundizando en este universo a través de nuevas producciones y diferentes personajes, pero ya nada podrá eclipsar todas las emociones generadas por una serie llamada a perdurar, como la más arcana de las magias, más allá de nuestra memoria.
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