Crítica de Un simple accidente por Sandris
A partir de este momento, Vahid, Shiva, Hamid, Golin y Ali, se presentan como jueces y verdugos de este torturador. ¿Fue él quién los encarceló, masacró y destrozó la vida o han cometido un terrible error? La película se rige básicamente por la tensión del saber o no saber, por unos diálogos tan certeros como desgarradores y unas interpretaciones soberbias. Lo más sorprendente es ese tono de comedia negra que acaba incluso arrebatándote alguna carcajada en medio de tanto dolor, como si el humor fuese una respuesta natural a una situación tan desgarradora.
No deja de ser la historia de Panahi y de la de tantas otras voces que ya no pueden clamar por su tragedia, que ya no pueden alcanzar la libertad ni su justicia porque en un país donde la tortura es la ley, no existe perdón. En un sistema totalitario en el que no se te permite la reflexión, el cineasta iraní se permite la reflexión (aunque sea oculto entre las sombras), se permite reflejar en pantalla cómo afrontar un trauma tan profundo que todo lo que intentes hacer en tu vida te llevará de vuelta allí, a esa celda oscura donde el mal tenía nombre, cuerpo y voz. Porque, ¿si sobrevives al infierno, estás realmente vivo? ¿O simplemente te conviertes en un muerto viviente incapaz de entender cómo vivir de nuevo?
Si todo esto no consigue helarte la sangre, el final lo hará.
Comentarios
Creo que te puede molar!! Para no apartar la vista de la pantalla!