Nos encontramos ante un clásico imprescindible.
Aún cuando el guión realmente es algo simple: cazar a un tiburón blanco que está aterrorizando a una pequeña zona costera; nos mantiene pegados a la pantalla y consigue aterrorizarnos mucho más que las películas actuales de tiburones.
La BSO hace que cada vez que la escuchemos nos vengan a la mente las escenas de esta obra y se nos pongan los pelos de punta.
Una vez que veas está película estarás un tiempo nadando intranquilo en el mar.
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