Dicho lo cual, también me sobra ese larguísimo comienzo, no por pedante sino por largo, me parece importante marcar la pedantería de los músicos de ese nivel porque considero que al final todos los genios lo son; pero se podría haber hecho lo mismo en diez minutos,...
Me gusta mucho cómo el argumento avanza durante los ensayos para esa grabación culmen de la carrera de la protagonista, muchas veces son solo gestos llenos de sutileza. Como igual de sutil es el director al mostrar cómo Lydia es una supermaniatica del control y como al irlo perdiendo va perdiendo también la razón. La escena de cómo la desconcentra la vibración de la manilla del coche es genial.
Muy bien contada también la distancia que tiene la protagonista con el mundo real. Cuando invita a comer a la nueva chelista y esta le desmonta en segundos todos los prejuicios que tenía y la idílica imagen que se había montado sobre ella. No ,Lydia, tú no eres el centro de todos los universos.
Y que el descenso a los infiernos sea conducir una orquesta de chavales para un montón de Otakus, me parece lo máximo.
Podría haber sido mucho más pero al final solo araña la superficie del personaje y para ello tarda dos horas y media. Podría habernos enganchado a todos sin problema y nos ha ido perdiendo por el camino.
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