Crítica de Nadie por MrPenguin

Redactada: 2026-02-08
Como bien sentenció el gran Patrick Rothfuss, hay tres cosas que todo sabio debería temer: la tormenta en el mar, las noches sin luna y la ira de un hombre tranquilo. Más si cabe cuando dicho hombre, como en el caso que aquí nos ocupa, es alguien como el bueno de Hutch Mansell, un tipo bastante mediocre en todo cuanto se propone, atrapado en una vida dolorosamente rutinaria y que encarna, en definitiva, la viva imagen del don nadie. Del mindundi. De aquel que tan solo necesita un empujoncito más, como el hecho de haber decepcionado a sus hijos, para desatar años y años de frustración acumulada. Lo curioso es que el perfil de nuestro querido Hutch, por muy bien que haya sabido ocultarlo, no siempre fue el del oficinista aburrido y pusilánime que ahora arrastra consigo, sino el de alguien que no dudaría ni un solo instante, independientemente de si se enfrenta a unos raterillos de poca monta o a la mismísima mafia rusa, en tomarse la justicia por su mano. Lo que vendría a ser una nueva revisión del clásico «cabrearon a quien no debían» reformulada, a su vez, como un acertado reflejo de esa crisis de los 40 —aunque extensible a otras crisis— donde liarse a tortazos con el mundo no parece, pese a todo, tan mala idea.

La película, escrita por Derek Kolstad —creador de John Wick—, nos adentra en toda esa locura con cierto toque juguetón, consciente de que nada en 'Nobody' obedece tanto a la verosimilitud como, por el contrario, al simple placer del desahogo más visceral. A esa suerte de catarsis emocional que supone el ser fiel a uno mismo y que aquí, lejos de traducirse en una estilización meramente visual de la violencia, lo hará en un tipo de acción mucho más tosca, sucia incluso, de la que nadie, ni tan siquiera nuestro sufrido protagonista —a cargo de un sólido Bob Odenkirk en modo destroyer—, parece salir ileso. Al fin y al cabo le veremos sangrar, agotarse y también caer, pero siempre para volver a recomponerse, aun si ello requiere de algo de ayuda extra en el proceso —lo de Christoper Lloyd como su padre es simplemente cine—, y poder así continuar con su divertidísimo, liberador y, de alguna manera, envidiable estallido de violencia. Y es que puede que no termine de tomarse en serio a sí misma, que los villanos sean estereotipos andantes o que todo en su conjunto sea un tremendo desfase, pero hay algo extrañamente reconocible, casi admirable, en ese hombre tranquilo, ya muy cansado de que todos le tomen por un pringao, que hace que verle repartir leña sea, cuanto menos, pura fantasía.

Así que ya sabéis: if you want to beat the shit out of them, Better Call Saul.
Guion
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Comentarios

PTG 111
Comentario de Obscuritas hace 6 meses
¿Y la pulsera del gatito?
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