Crítica de La piel que habito por Llibran
Almodóvar me encanta. Sin embargo, a veces deja entrever ciertos atisbos de transfobia y una curiosidad mal enfocada hacia el tema. Siempre lo había dejado pasar, pensando en la época, valorando lo mucho que hizo por mostrar en pantalla aquello que este país no quería ver y relegaba a los márgenes.
Pero aquí el efecto es simplemente hiriente. Sólo me genera un rechazo visceral que me impide apreciar nada más.
Sabía que la historia estaba inspirada (libremente) en Les yeux sans visage, y ya esa idea me generaba reticencias: la transformación del cuerpo contra la propia voluntad, con la consiguiente fractura de la identidad de quien queda reducido a la impotencia . Aquella película, difícil de digerir, conserva su valor artístico; esta, en cambio, lo lleva más allá y acaba desmereciendo en casi todo lo demás.
Escribo esto movido por la rabia, más como nota personal, pero la rabia no es sino el eco de la decepción, que empaña el respeto y el aprecio que guardo al director, al menos en lo que a esta película concierne.
Valoraciones en tu crítica:
Todavía no hay comentarios
Comentarios