Crítica de El nadador por MartaPD
Sinceramente ya se ve que el señor está en una especie de crisis de la mediana edad y aparentemente quieren hacer de esto una película más profunda de lo que realmente es. El tío deja frases por el medio que son como mensajes inspiradores de pacotilla. Es que hay tramos en los que he sentido vergüenza ajena, por ejemplo, cuando se ponen a saltar las vallas esas de hípica de los caballos. De verdad, qué escena tan bochornosa, no sabía si reírme o llorar. Pero, como ya digo, este hombre no está bien y al final descubrimos que lo que para él está siendo una especie de agradable caminata visitando a amigues en un día de verano parece haber ocurrido en mucho más tiempo y que ha perdido totalmente la cabeza. Llega a su casa y está abandonada, ni sus hijas ni su esposa tienen pinta de haber estado allí en mucho tiempo. The End.
Para conseguir el visto bueno imagino que el director estaba con su colega Lancaster y no tenían nada que hacer en las vacaciones y le dijo "tranqui, que tengo un amigo productor que nos arregla esto" y se montaron el tema de las piscinas porque así al menos pasaban el verano fresquitos. Es que todo el tema de ir de piscina en piscina es sobrante, no tiene lógica, se puede contar casi lo mismo sin esa fijación, parece casi una excusa para que Burt Lancaster vaya por ahí luciendo palmito y marcando paquete. Eso sí, la última escena es bastante potente, creo que es de lejos lo mejor del filme. Lo anterior no sé cómo tomármelo, no sé exactamente qué tipo de mensaje quiere transmitir la película más allá de que no te creas del todo lo que estás viendo, que hay más chicha que contar. Como ya digo, la crisis de la mediana edad de un pichabrava.
Comentarios
Es que parece que a nadie le sorprende que el tío aparezca de la nada en su jardín para meterse en sus piscinas, como si fuese lo más normal del mundo. Un sinsentido.