Crítica de Eduardo Manostijeras por Aratea
Edward era el outsider definitivo. No encajaba porque literalmente no podía. Sus manos eran armas que destruían todo lo que intentaba tocar con cariño. Y Johnny Depp, con apenas diálogos, transmitió toda esa soledad y confusión solo con la mirada. Vincent Price como el inventor que moría antes de terminar su creación... Su última película. Hubo algo poético y devastador en eso.
La estética de Suburbia era genial. Todas esas casas de colores pastel, esa América de postal de los 50 que escondía crueldad detrás de sonrisas falsas. Burton puso a un monstruo gótico en medio de ese mundo de plástico y demostró quién era el verdadero mounstruo.
Winona Ryder como Kin era etérea. La escena de ella bailando bajo la nieve que Edward creaba tallando hielo.
El final me pareció tristísimo. Lloré como una magdalena. Una de las pelis más bonitas y tristes que vi.
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