Crítica de Charlie y la fábrica de chocolate por BlackSwan
Freddie Highmore consigue que conectes con Charlie sin esfuerzo. Tiene una naturalidad que te desarma. Y el abuelo, con ese punto entre tierno y cómico, aporta calidez cuando la historia se vuelve más excéntrica.
Ahora bien, el Willy Wonka de Johnny Depp… ahí tengo sentimientos encontrados. No es que esté mal interpretado, pero resulta incómodo. No transmite misterio ni genialidad, sino una rareza que a veces descoloca. En algunos momentos me sacaba un poco de la película, y eso me daba rabia porque todo lo demás estaba muy bien cuidado.
El diseño de producción es una locura creativa en el mejor sentido. Los Oompa Loompas son inquietantemente divertidos, y los números musicales tienen ese punto extravagante que encaja con el conjunto. Es una experiencia visual potente, aunque con una pieza que no termina de encajar del todo.
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