Crítica de Charlie y la fábrica de chocolate por Aratea
El backstory del padre dentista es invento de la peli pero funciona para explicar la obsesión de Wonka con los dulces y su incapacidad de conectar. Los Oompa Loompas CGI con la cara de Deep Roy multiplicada son raros, pero las canciones de Danny Elfman son pegadizas. Y los niños malcriados recibiendo su merecido sigue siendo satisfactorio.
Visualmente es Burton al 100%, colores saturados, escenarios imposibles, ese punto gótico dulce. No supera a la original de 1971 para los puristas, pero como adaptación con personalidad propia está muy bien.
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