Crítica de Carros de fuego por Lince
La película es un biopic de dos atletas británicos Harold Abrahams y Eric Lidell que quieren a toda costa competir en las Olimpiadas de París de 1924 y por supuesto ganar y para ello se preparan o mas o menos, porque tampoco es que la película sea una oda al deporte.
Interpretaciones que a mi no me han llegado, con un sonido regulero y un final totalmente predecible y hasta malo se puede decir.
Está claro que la fama de esta película son la primera y la última secuencia, con su inconfundible y magnífica banda sonora que de largo es lo mejor de la película, dicha escena ha hecho que crie una fama para mí totalmente inmerecida.
Estoy haciendo la crítica y tengo la sensación de haberla sobrevalorado con un cinco... Para los amantes del género deportivo va a ser una decepción, incluso para el público en general que creo que tiene como me ha pasado a mí las expectativas muy altas, el golpe de decepción va a ser mayor, yo honestamente no la recomiendo.
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