Sí es verdad que Paul Mescal y Frankie Corio tienen una buena química padre e hija y resulta creíble. Más allá de eso se me ha hecho muy pesada, a mí es que este tipo de películas indies tan pero tan soporíferas no me dicen nada. El final es bonito, pero ya. Hasta ahí. Creo que intenta hacer un retrato conmovedor de lo que es tener depresión pero la ejecución no me ha dicho nada porque no he conectado emocionalmente en ningún momento. Es que, repito, es una película en la que no pasa nada. Una vez vista, paso a olvidarla.
Valoraciones en tu crítica:
Todavía no hay comentarios
Comentarios