La escena casi final en la que el padre ha caído en una espiral terrible ambientada con la canción Under Pressure es de lo más brutal que he visto recientemente en el cine, Ese momento en que tanto Sophie como nosotros encajamos todas las piezas de lo que él sentía en ese viaje y a lo que pudo llegar después, ese baile alegre en las vacaciones que va alternándose con el "baile" horroroso al que llevaba la depresión en la que estaba sumido su padre, y en medio de todo ello un abrazo fuerte entre la niña y el padre que vivieron en ese viaje su mejor momento.
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