Si bien la obra es lo que es, un festival de sirope de cereza, mucho gore y vísceras por todas partes, podría haber sido mejor si la campaña de marketing hubiese hecho un poquitín mejor su trabajo y no desvelase el pastel en el propio tráiler o en el mismo póster. La película hubiese ganado más sin saber absolutamente nada y dejándote llevar por los plot twist hasta el fondo del infierno.
No he podido quitarme el pensamiento de encima de que Abigail podría ser perfectamente Renesmee ( hija de Edward y Bella por si no estáis al tanto del acontecimiento del siglo), sólo que en una etapa un poco rebelde y con una extraña fijación por el cine de Aronofsky que no sabe controlar.
PD: Una pena que este haya sido el último trabajo de Angus Cloud. Tenía demasiado que ofrecer al mundo.
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