Críticas de La comedia sexual de una noche de verano
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Comienzos del siglo XX. Tres parejas se reúnen para pasar un fin de semana en el campo: un inventor que ha creado una `bola para atrapar espíritus` y su mujer, que tiene problemas sexuales; un racionalista y pomposo profesor de filosofía y su prometida, mucho más joven que él, y un médico, mujeriego compulsivo, y su última conquista. El ambiente idílico propicia la confusión emocional de los personajes.
RESEÑAS Y VALORACIONES DE La comedia sexual de una noche de verano
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6 / 10
Pues el título prometía lo que podía ser una buena parodia de la shakespeariana “El sueño de una noche verano”, de la mano de Woody Allen, pero se queda en un fracasado intento. Esperaba algo tipo “Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar”, algo más bizarro.
Sin duda, “La comedia sexual de una noche de verano” no es de lo mejor del cineasta. A mí parecer de las más flojas, se queda a medio camino entre la farsa y los sentimientos delicados e idílicos. No sé muy bien por dónde cogerla. La historia en sí puede resultar graciosa por el tejemaneje y lío de todos los personajes, pero el ritmo no la acompaña. Me ha resultado muy previsible y poco ingeniosa. Lo mejor: su fotografía.
Creo que hubiera sido mejor elección “Sonrisas de una noche de verano”, de Bergman. La tengo pendiente.
Sin duda, “La comedia sexual de una noche de verano” no es de lo mejor del cineasta. A mí parecer de las más flojas, se queda a medio camino entre la farsa y los sentimientos delicados e idílicos. No sé muy bien por dónde cogerla. La historia en sí puede resultar graciosa por el tejemaneje y lío de todos los personajes, pero el ritmo no la acompaña. Me ha resultado muy previsible y poco ingeniosa. Lo mejor: su fotografía.
Creo que hubiera sido mejor elección “Sonrisas de una noche de verano”, de Bergman. La tengo pendiente.
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6 / 10
Ah, el verano. Tiempo de despreocupación, calores sofocantes y hormonas disparadas. Época propicia para los típicos calentones pasajeros que Woody Allen, que de estar salidorro sabe un rato, utilizaba para concebir 'La comedia sexual de una noche de verano', su particular homenaje a Shakespeare, Bergman y a todos aquellos despistados que alguna vez, y guiados bajo el hipnótico influjo de sus deseos más carnales, acabaron en medio de un bosque con ganas de marcha. La clásica comedia de enredos allenianos con la que el director, dejando de lado ese tono más introspectivo que venía explorando en años anteriores, recuperaba su faceta desenfadada y nos llevaba a la campiña norteamericana de principios del siglo XX; un pintoresco y apacible lugar donde tres parejas, cada una con sus propios problemas y secretos, se reúnen sin tan siquiera intuir el insospechado despertar de viejas y nuevas pasiones que les aguarda. El ambiente se relaja, las fantasías afloran y los triángulos amorosos se convierten en hexágonos —¿sexágonos?— de deseo. Más calientes todos que una patada en la oreja, vaya.
El guion, escrito por el propio Allen, se aprovecha de tan desinhibido escenario y, fiel al peculiar sentido del humor del director, va construyendo su historia entre el delirio febril más surrealista y el absurdo más hilarante. Los diálogos ingeniosos se suceden con un incesante gusto por los dobles sentidos que, además, se ven salpicados por frecuentes reflexiones existenciales acerca de la propia condición humana y la naturaleza misma de esa realidad, tan inexplicable como fascinante, a la que llamamos amor. En ese aspecto podría decirse que estamos ante una de las películas más ligeras de Allen, aunque no por ello se libra de ese poso de densidad intelectual tan propia de su cine ni, por supuesto, de ese humor tan seco que solo se entiende desde la afilada pluma de autodepreciación que el director suele encarnar en sus alter ego cinematográficos. Quizás no sea la mejor comedia de Allen, pero sí una simpática exploración de todas aquellas locuras que se hacen por amor y, del mismo modo, de esa maravillosa irracionalidad que este despierta en nosotros. Y más en verano.
El guion, escrito por el propio Allen, se aprovecha de tan desinhibido escenario y, fiel al peculiar sentido del humor del director, va construyendo su historia entre el delirio febril más surrealista y el absurdo más hilarante. Los diálogos ingeniosos se suceden con un incesante gusto por los dobles sentidos que, además, se ven salpicados por frecuentes reflexiones existenciales acerca de la propia condición humana y la naturaleza misma de esa realidad, tan inexplicable como fascinante, a la que llamamos amor. En ese aspecto podría decirse que estamos ante una de las películas más ligeras de Allen, aunque no por ello se libra de ese poso de densidad intelectual tan propia de su cine ni, por supuesto, de ese humor tan seco que solo se entiende desde la afilada pluma de autodepreciación que el director suele encarnar en sus alter ego cinematográficos. Quizás no sea la mejor comedia de Allen, pero sí una simpática exploración de todas aquellas locuras que se hacen por amor y, del mismo modo, de esa maravillosa irracionalidad que este despierta en nosotros. Y más en verano.
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8 / 10
Escrita y dirigida por Woody Allen, esta hermosa comedia romántica tiene mucho a su favor: bella fotografía, bonitos escenarios campestres, diálogos pulidos y sensuales y, como colofón, una elegante partitura de Mendelssohn. El guión está lleno de humor y fervor erótico, con un interesante tono fantástico: la máquina voladora y la bola de luz aportan una magia tan divertida como entretenida.
La interpretación también es deliciosa: además de la excelente presencia de Mary Steenburgen, Woody Allen como el amante fracasado es tan conmovedor como inquietante Mia Farrow.
La interpretación también es deliciosa: además de la excelente presencia de Mary Steenburgen, Woody Allen como el amante fracasado es tan conmovedor como inquietante Mia Farrow.
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6 / 10
Y con música de Mendelssohn empieza el show para amenizarnos la velada.
Woody Allen tiene dos grandes momentos, en los inicios de su carrera en la primera mitad de los 70’s brilló con un humor irreverente con Coge el dinero y corre, Bananas, Todo lo que quiso saber sobre el sexo, ,,,,,, y El Dormilón.
Una segunda mitad de década más introspectiva y menos cómica con Annie Hall, Interiores, Manhattan y Hannah y sus hermanas.
A partir de ahí se diluye la intención y pasa a un cine donde parece que ya lo tenga todo dicho y solo su simple firma ya certifique la calidad del producto.
Esto no es comedia, ni profundiza en la psique de nadie en particular. Adapta una obra de Shakespeare creyendo que la puede llevar a su terreno y naufraga al dejarlo todo a medias.
Sus diálogos son ingeniosos, en la justa medida y sus clásico juego del doble sentido y tirabuzón aquí se diluye como el deseo de una noche de verano, que una vez apareció, no se consumó y se dejó pasar perdiendo la efervescencia del momento.
Y esa creo que fue la intención de Allen, siempre con sus lecciones de vida, aquí quiere dejar claro que los momentos especiales solo pasan una vez en la vida, y el rincón donde los guardamos es tan especial que vive un perpetuo tedecoro platónico.
Lo que siempre tengo que admirar en este pequeño genio es cómo consigue enamorarnos con sus personajes femeninos. Y aquí por triple partida y sin destacar a ninguna por encima de las otras, Julie Hagerty, Mary Steenburgen y Mia Farrow están arrolladoras y no me importaría compartir con ellas una noche de verano a orillas del lago. Pero sin Woody,,,
Woody Allen tiene dos grandes momentos, en los inicios de su carrera en la primera mitad de los 70’s brilló con un humor irreverente con Coge el dinero y corre, Bananas, Todo lo que quiso saber sobre el sexo, ,,,,,, y El Dormilón.
Una segunda mitad de década más introspectiva y menos cómica con Annie Hall, Interiores, Manhattan y Hannah y sus hermanas.
A partir de ahí se diluye la intención y pasa a un cine donde parece que ya lo tenga todo dicho y solo su simple firma ya certifique la calidad del producto.
Esto no es comedia, ni profundiza en la psique de nadie en particular. Adapta una obra de Shakespeare creyendo que la puede llevar a su terreno y naufraga al dejarlo todo a medias.
Sus diálogos son ingeniosos, en la justa medida y sus clásico juego del doble sentido y tirabuzón aquí se diluye como el deseo de una noche de verano, que una vez apareció, no se consumó y se dejó pasar perdiendo la efervescencia del momento.
Y esa creo que fue la intención de Allen, siempre con sus lecciones de vida, aquí quiere dejar claro que los momentos especiales solo pasan una vez en la vida, y el rincón donde los guardamos es tan especial que vive un perpetuo tedecoro platónico.
Lo que siempre tengo que admirar en este pequeño genio es cómo consigue enamorarnos con sus personajes femeninos. Y aquí por triple partida y sin destacar a ninguna por encima de las otras, Julie Hagerty, Mary Steenburgen y Mia Farrow están arrolladoras y no me importaría compartir con ellas una noche de verano a orillas del lago. Pero sin Woody,,,
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5 / 10
Típica comedia lía lía de Woody Allen, dirigida por él y para protagonizarla él mismo (él se lo guisa y él se lo come, como suele hacer) junto con otros actores también conocidos. La historia tiene alguna cosilla especial, pero básicamente es un batiburrillo de líos de faldas (como suelen llamarlos), típicos embrollos de este quiere con la otra pero esta casado, el otro quiere con la misma pero es su amigo, la otra se va a casar, etc.
Tiene buena calidad de imagen y sonido, con gran doblaje castellano.
No la recomiendo, creo que hay películas iguales pero mejores.
Tiene buena calidad de imagen y sonido, con gran doblaje castellano.
No la recomiendo, creo que hay películas iguales pero mejores.
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6 / 10
Andrew un inventor, y su esposa Adrian deciden ser los anfitriones para la boda entre el pedante filósofo Leopold y su prometida Ariel. Para ello deciden invitarles a ellos y al mejor amigo de Adrew, un médico mujeriego, Maxwell, a pasar un fin de semana en su casa de campo. Con la llegada de los invitados se descubren secretos que llevaban mucho tiempo guardados y se producen continuos flirteos entre las parejas.
Al ser denominada como una comedia esperaba que fuera mas exagerada, ya que aun sacando de vez en cuando alguna sonrisa, no llegas a reírte con las escenas o conversaciones entre los personajes absurdas. Y mas el contenido sexual que se respira durante toda la película. Creo que no han sabido aprovechar eso dando lugar a que se quede a medio gas la película.
Por otro lado la fotografía es muy buena acorde a la época del año. Con escenas en el bosque, jugando con la luz, los rayos del sol colándose entre las ramas, da la atmosfera perfecta de días de verano.
Pero en general podría decir que es una película amena, en ocasiones absurda, sin grandes aspiraciones. Eso si no la volvería a ver la verdad no me ha dejado ningun sentimiento de poder repetirla.
Al ser denominada como una comedia esperaba que fuera mas exagerada, ya que aun sacando de vez en cuando alguna sonrisa, no llegas a reírte con las escenas o conversaciones entre los personajes absurdas. Y mas el contenido sexual que se respira durante toda la película. Creo que no han sabido aprovechar eso dando lugar a que se quede a medio gas la película.
Por otro lado la fotografía es muy buena acorde a la época del año. Con escenas en el bosque, jugando con la luz, los rayos del sol colándose entre las ramas, da la atmosfera perfecta de días de verano.
Pero en general podría decir que es una película amena, en ocasiones absurda, sin grandes aspiraciones. Eso si no la volvería a ver la verdad no me ha dejado ningun sentimiento de poder repetirla.
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7 / 10
No he visto la de Bergman, pero digo yo que antes de eso estaba El sueño, de Shakespeare, y ése sí lo conozco bien, hasta he estado dentro. A Woody Allen no le hace falta recurrir a Oberón, Titania y Puck para poner patas arriba las vidas de los simples mortales, ellos solos y su "picorsillo" sexual se bastan para enredar la cosa y que nosotros desde fuera veamos cuán ridículo resulta hasta el erudito, el intelectual o el instruido más pintado cuando se deja arrastrar por los bajos instintos.
La hace diferente de la filmografía habitual de Allen el entorno bucólico campestre, pero los temas que suele tratar están ahí, fieles, al igual que los diálogos y comentarios ingeniosos.
No es de mis preferidas, pero me parece muy fresca, y cuenta con el gran Jose Ferrer, cuyo sistema de seducción en la conversación con la enfermera, con ese pragmatismo pasmoso, no he podido evitar comparar con los momentos en que se pone a recitar sin ton ni son, y que recuerdan algo más a aquel Cyrano suyo de años atrás. Además, tenemos a unas esplendorosas Mia Farrow en su primer trabajo con su posterior marido y Mary Steenburgen completando el escueto reparto.
"Los fantasmas no existen, sólo en las obras de Shakespeare."
"Cada vez estoy más convencido de que el sexo y el amor son dos cosas totalmente distintas: el sexo libera tensiones y el amor las crea."
La hace diferente de la filmografía habitual de Allen el entorno bucólico campestre, pero los temas que suele tratar están ahí, fieles, al igual que los diálogos y comentarios ingeniosos.
No es de mis preferidas, pero me parece muy fresca, y cuenta con el gran Jose Ferrer, cuyo sistema de seducción en la conversación con la enfermera, con ese pragmatismo pasmoso, no he podido evitar comparar con los momentos en que se pone a recitar sin ton ni son, y que recuerdan algo más a aquel Cyrano suyo de años atrás. Además, tenemos a unas esplendorosas Mia Farrow en su primer trabajo con su posterior marido y Mary Steenburgen completando el escueto reparto.
"Los fantasmas no existen, sólo en las obras de Shakespeare."
"Cada vez estoy más convencido de que el sexo y el amor son dos cosas totalmente distintas: el sexo libera tensiones y el amor las crea."
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6.5 / 10
Woody Allen nos trae una simplona y sencilla propuesta para marcar el punto de las relaciones personales y todo lo que las rodea.
Leopold se va a casar y para ello lleva a su futura mujer a la casa de Andrew y Adrian la noche previa al enlace. EN la velada estará también el doctor Maxwell y Dulcy, una joven enfermera que es su nueva conquista.
Una comedia de enredos con toques surrealistas en las que A viene con B, pero se enamora de C y acaba restregándose con D. Se ponen al límite la infidelidad, las filias y las respuestas ante estas mismas.
Que ojo, es muy bonito querer tirarte a la novia de un colega, pero si alguien hace lo mismo con tu novia...pues le pegas un tiro no? Pues así es el ser humano.
No es de las mejores cintas del director pero se deja ver
Leopold se va a casar y para ello lleva a su futura mujer a la casa de Andrew y Adrian la noche previa al enlace. EN la velada estará también el doctor Maxwell y Dulcy, una joven enfermera que es su nueva conquista.
Una comedia de enredos con toques surrealistas en las que A viene con B, pero se enamora de C y acaba restregándose con D. Se ponen al límite la infidelidad, las filias y las respuestas ante estas mismas.
Que ojo, es muy bonito querer tirarte a la novia de un colega, pero si alguien hace lo mismo con tu novia...pues le pegas un tiro no? Pues así es el ser humano.
No es de las mejores cintas del director pero se deja ver
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6 / 10
Me faltan por ver muchas películas de Woody Allen, pero diría que de esta época las tiene bastante mejores. No es que me haya parecido mala, pero sí desaprovechada porque a ver, con ese título te esperas algo muy loco y luego es más bien una mezcla de humor super absurdo con humor surrealista. Y bueno, el resultado pues es eso: absurdamente surrealista. Además no se libra del toque de Allen, es decir, mucho parloteo, ese tufillo de pedantería intelectual que tanto le gusta a él... es un poco cargante en ocasiones, aunque lo compensa con algunos momentos realmente originales. Reírme lo que es reírme no he llegado a hacerlo en ningún momento, pero la sonrisilla picante me la ha sacado en varias ocasiones el muy mamonazo de Woody.
No es necesario ser fan de Woody Allen para que guste, pero yo al menos sí que recomiendo estar un poco familiarizado con su estilo y que al menos os guste su forma de hacer comedia, porque la verdad es que, de lo que he visto suyo, esto es lo más rarete y desconcertante.
No es necesario ser fan de Woody Allen para que guste, pero yo al menos sí que recomiendo estar un poco familiarizado con su estilo y que al menos os guste su forma de hacer comedia, porque la verdad es que, de lo que he visto suyo, esto es lo más rarete y desconcertante.
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6 / 10
Delirio surrealista de un Woody Allen en su etapa más libidinosa, si es que ha tenido alguna que no lo fuera. Bromas y momentos de carácter sexual en torno a las idas y venidas de tres parejas que pasan un fin de semana en el campo con el subsecuente explotar emocional y hormonal que tan idílico lugar alberga. Hay escenas realmente divertidas y diálogos en los que se nota el ingenio del director, aunque el estilo tan peculiar y personal de hacer humor de Allen echará a más de uno para atrás.
Para amantes de la comedia absurda y las noches locas de verano.
Para amantes de la comedia absurda y las noches locas de verano.
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Mi Opinión / Critica de La comedia sexual de una noche de verano
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