Aprovecho que acaban de echarla en la televisión para revisionar una de las mejores películas que se han hecho sobre un drama judicial y quizás la mejor obra del gran Sidney Lumet. ‘Doce hombres sin piedad’ representa la historia de un crío de 18 años acusado de matar violentamente a su padre. El jurado compuesto por los doce hombres debe deliberar y decidir si envían al crío a la silla eléctrica o si por el contrario lo declaran inocente de los cargos. Casi todos los miembros tienen clara su culpabilidad, todos salvo uno, el jurado número 8. Un fantástico Henry fonda (en uno de los mejores papeles de su carrera) dirige, discute e intenta razonar con todos sus compañeros. Escucha sus deliberaciones e inserta la duda razonable ante la fragilidad de las pruebas planteadas, porque la duda es el único mecanismo que posee el hombre justo. El filme es un excepcional reflejo del comportamiento humano, de cómo nuestros propios prejuicios para con los demás pueden interponerse en el camino de la verdad y de cómo nuestras precipitadas decisiones pueden terminar con la vida de otra persona.
Una película por la que no pasan los años, una lección de humanidad y justicia para un mundo que carece de ambas y un ejercicio perfecto de razonamiento.
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Sinopsis
Tras escuchar todos los testimonios y valorar las pruebas presentadas, un jurado popular compuesto por doce hombres tiene que decidir, por unanimidad, si absuelve o condena a muerte a un joven acusado de haber matado a su padre. Al principio, once están completamente convencidos de su culpabilidad y se inclinan por la condena, pero el que discrepa empieza a plantear dudas razonables que, poco a poco, van resquebrajando la inicial seguridad de los demás.
Dirigida por Sidney Lumet 92min 1957-04-10
El 100% de expertos la han valorado positivamente con una media de 8,9
Sinopsis
Tras escuchar todos los testimonios y valorar las pruebas presentadas, un jurado popular compuesto por doce hombres tiene que decidir, por unanimidad, si absuelve o condena a muerte a un joven acusado de haber matado a su padre. Al principio, once están completamente convencidos de su culpabilidad y se inclinan por la condena, pero el que discrepa empieza a plantear dudas razonables que, poco a poco, van resquebrajando la inicial seguridad de los demás.
Ficha técnica:
- Título original: 12 Angry Men
- Director: Sidney Lumet
- Guión:
- Duración: 92 minutos
- Trailer: Ver trailer
- Estado: Estrenada
- Año: 1957
- Fecha Estreno: 1957-04-10
- Género: Drama
- Idioma original: Inglés
- Estudio: Orion-Nova Productions
- Presupuesto: 397.751 $
- Recaudación: 4.360.000 $
- País producción:
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Cuando veo que doce hombres sin piedad del director Sidney Lumet tiene esas valoraciones, me espero una película que me vaya a dejar huella y una vez vista tengo la sensación que está sobrevalorada...
Película judicial de principio a fin, donde el noventa y cinco por ciento de la película se desarrolla en una única sala donde doce hombres, que son un jurado popular, deben decidir si un joven muchacho de dieciocho años es culpable de asesinato y por ende debe morir en la silla eléctrica. Todo parece muy claro, pero uno de los hombres, plantean ciertas hipótesis que hace que sobrevuele la duda sobre la habitación en la que se encuentran.
La temática es interesante, pero es muy predecible y aunque tiene grandes momentos, hay otros que se me han hecho bola donde solo veo un par de hombres discutir, sin un debate demasiado profundo y donde muchos de ellos son demasiado fáciles de convencer.
Sin duda lo mejor de la película son las interpretaciones, todos con un empaque palpable y gracias a ellos no es un tostón infumable y lo variopintos que son cada uno de los hombres que están en la sala, gracias a ellos sostienen el largometraje, pero no me parece para tanto.
Se hace una buena crítica de los prejuicios sociales, pero poco más, no me ha terminado de llegar como me esperaba por las valoraciones vistas, entiendo que es una película de 1957 y era otra forma de hacer cine, pero hay otras películas o superproducciones de aquella época que me han llegado muchísimo más que esta que casi pasa sin pena ni gloria por mis retinas.
Solo la puedo recomendar por disfrutar de grandes interpretaciones y de hombres que muestran un porte que traspasa la pantalla, a Henry Fonda no lo tengo que descubrir pero por lo demás es entretenida sin más.
Valoraciones en tu crítica:
En los años 50, en Estados Unidos, un tribunal debe emitir un veredicto sobre un joven acusado de asesinar a su padre a sangre fría. Los doce miembros del jurado deliberan para llegar a una decisión, que podría conllevar la pena de muerte si el adolescente es declarado culpable. A primera vista, las deliberaciones deberían ser rápidas, permitiendo a cada miembro del jurado volver rápidamente a sus actividades privadas. Sin embargo, durante la votación, el jurado número ocho, Henry Fonda, levanta la mano por "no culpable". En medio del caldeado ambiente, todo se pone en tela de juicio y los doce hombres tendrán que ser persuasivos y enfrentarse entre sí para llegar a un veredicto unánime.
Durante los 95 minutos que dura la película, no sabremos si el joven es culpable, y ése es el punto fuerte de la película y del personaje de Henry Fonda: su capacidad para infundir la duda donde todo era seguro, y para plantear indirectamente la cuestión de la pena capital. Hay que admitir que el guion tiene un aspecto ligeramente artificial, en el que todo sólo es posible porque el juicio fue una chapuza con un abogado de oficio que, evidentemente, no hizo su trabajo todo lo bien que debería... (pero esto también es una realidad, incluso en democracias como las de Estados Unidos y no hay que ir muy lejos, en nuestro país como en muchos otros también ocurre, no se puede negar, aunque hay que lamentarlo). El desenlace de la película también me parece demasiado previsible: desde el momento en que los partidarios de la absolución son cada vez más numerosos, no hay verdaderos giros y la película avanza sin grandes sorpresas, casi hasta el punto de resultar demasiado fácil.
Sin embargo, la dirección de Lumet es excelente y consigue mantenernos en vilo durante hora y media, a pesar de que el desenlace de la película parece cada vez más evidente. Hay una o dos escenas demasiado cuidadas, en particular aquella en la que entran en la habitación, cada uno con una actitud, un pequeño gesto, una mirada: todo está calculado, no parece muy natural. Pero, salvo algunas excepciones, la película está notablemente bien controlada, con un reparto extraordinario, casi todos los doce miembros del jurado interpretan muy bien sus papeles. Los doce hombres son muy diferentes entre sí, con personalidades y orígenes sociales variados, pero cada uno desempeña un papel en el desarrollo del debate, y el guión los pone en juego con una precisión milimétrica. Sobre todo, lo esencial de esta película es que la forma está al servicio del contenido, Sidney Lumet pone el dedo en cuestiones absolutamente esenciales, como la responsabilidad de una decisión judicial, responsabilidad que es tanto mayor en un sistema judicial que practica la pena de muerte. La cuestión a la que se enfrentan aquí los jurados no es si el acusado es culpable o no, sino si existen pruebas suficientes para estar seguros de no enviar a un inocente a la silla eléctrica. “12 hombres sin piedad” es, por tanto, un alegato a favor de la justicia basada en la certeza, y una fuerte crítica a la pena de muerte, que puede imponerse tanto a culpables como a inocentes. Cincuenta años después, la actualidad da la razón a Lumet: numerosos casos de condenados a muerte que fueron posteriormente exonerados han conducido a una lenta pero constante disminución de la pena capital en Estados Unidos.
En términos más generales, la película también se centra en los fenómenos de grupo, en la fuerza y el peso, pero también en la volubilidad, de la opinión dominante; aborda la cuestión de los límites de la justicia y de lo que hoy llamamos la democracia de opinión, el peso de los prejuicios y de nuestro habitus, como diría Bourdieu.
En resumen, una película magistral sobre temas esenciales, que sólo puedo recomendar a quien aún no la haya visto.
Valoraciones en tu crítica:
Metro Goldwyn Mayer presents….
12 Angry Men de Sidney Lumet.
No soy yo de película de temas judiciales pero esta es un caso aparte y la excepción que acostumbra a romper la norma.
Me crea mucha curiosidad este título y me gusta por la fuerza y el impacto que tiene, traducido vendría a expresar 12 hombres enojados, enfadados, furiosos y nuestra gloriosa adaptación cual deporte nacional como 12 hombres ‘sin piedad’,
que creo que aumenta los adjetivos de Angry pero ya sabéis que aquí somos así. Pero no estoy de acuerdo porque ***contenido con spoilers*** . Pero claro, si bajamos un número no hay forma de tapar el SPOILER así que lo dejamos en anécdota. Y hoy no esperéis título alternativo porque cuando algo me gusta tanto mi cerebro no se distrae montando ni tramas paralelas ni reformulaciones.
Vamos al tema, que en solo 90 minutos el maestro Lumet en sus inicios nos hace una exposición perfecta de una sociedad a la que solo le interesa su ombligo y no lo que le pase a los demás aunque esté en sus manos decidir si es o no ejecutada una persona por un crimen. La presunción de inocencia es uno de los pilares de la justicia y parte fundamental de los derechos de las personas, si no esto sería un circo donde pasaría por la guillotina todo acusado por algo. Aunque si miramos cualquier periódico o noticiero continuamente se saltan ese derecho y se juzga y se sentencia a una velocidad de vértigo.
Lumet nos presenta en formato teatral esta obra pues nos sobran las parafernalias, los efectos y otras distracciones del séptimo arte presentando un simple escenario con la ayuda de las caras y las reacciones de nuestros protagonistas. Un juicio moral a nuestra sociedad retratándola con estos doce personajes en representación de todas las aptitudes que podemos tener ante la demanda de solucionar un problema o conflicto.
Con un austero blanco y negro nuestro primer plano es de unas columnas del palacio de justicia, su nombre ya impone y el tamaño de su entrada ya magnifica su presencia cual monumento histórico para que ya te acojones y guardes respeto antes de entrar. En la sala 228 un homicidio en primer grado ha sido ya expuesto y el juez del caso les da la última charla al jurado popular antes de su deliberación, deben reflexionar sobre lo real o lo falso.
Han asistido a un caso largo y complejo, un homicidio premeditado es el crimen más grave que se puede presentar en un tribunal penal. Ya han escuchado a los testimonios y se les ha leído e interpretado la ley al respecto. Ahora su deber es sentarse e intentar separar los hechos de la fantasía. Un hombre ha muerto y la vida de otro está en juego. Si albergan una duda razonable sobre la culpabilidad del acusado, deberán emitir un veredicto de inocencia. Si no existiese duda razonable y con la conciencia tranquila deberán emitir un veredicto de culpabilidad. Sea cual sea su decisión, su veredicto deberá ser unánime. En caso de que declaren culpable al acusado, el tribunal no acogerá una recomendación de clemencia pues la pena de muerte es obligatoria en este caso. Van a asumir una gran responsabilidad.
Gracias caballeros.
Con este discurso de un juez en postura decaída y con una cara de aburrimiento solemne nos presentamos en los antecedentes y el jurado que durante la perorata ya nos ha sido presentado sin nombrarlos con un barrido de cámara, sus posturas y gesticulaciones ya nos dicen mucho de quién son o que personaje van a representar. Nos sobran sus nombres y solo por números los conoceremos, ahora les toca encerrarse en una sala a deliberar y aquí empieza el show. Musiquita tranquila para acompañar a los créditos iniciales y vamos por faena que parece que el personal tiene ganas de saldar rápido el asunto pendiente.
Cada uno tendrá sus motivos para no dilatar más el tema, llevan seis días de juicio y todos ya tienen un plan para que hacer tras acabar el juicio con una sentencia decidida y escrita en la frente en contra del acusado. Hace calor y no funciona el ventilador, han dicho en la radio que es el día más caluroso del año y ellos lo deberán soportar encerrados en un despacho a puerta cerrada. Las bromas iniciales van a durar poco y cada uno tiene su opinión al respecto, aunque la mayoría tienen claro su veredicto. No ofrece dudas, no hay puntos oscuros, pinta a culpable y esto no es el cine. Todos menos uno, el jurado número ocho que está despistado al lado de la ventana con traje blanco arrugado, parece ser el único que reflexiona tras los acontecimientos. Las frases y comentarios de sus compañeros son la representación de sus estados de ánimo tras el maratoniano juicio pero ***contenido con spoilers*** y hay que decidir cómo acabar la faena con unanimidad. La votación a mano alzada parece las más idónea y todos levantan la mano culpabilizando al hijo excepto el amigo número 8 (Henri Fonda). A los once les tocará convencer uno por uno al contrario con sus argumentaciones, pero estas son personales e intencionadas y ninguno de ellos tiene el don de la palabra para hacerle cambiar, entonces él con toda la tranquilidad del mundo expondrá su duda razonable y no su imposición interesada. ***contenido con spoilers*** .
Me ha gustado siempre esta película y no me cansaría de verla por el valor que tiene. La fuerza de una persona ante sus once oponentes. Los a contracorriente del que me siento identificado, y no por joder o por llevarle la contraria a todo el mundo, sinó porque también hay que respetar las opiniones de las minorías, sinó todos seríamos borregos u ovejitas dispuestas a seguir la voluntad del más fuerte o de los más numerosos llevándonos a la dictadura de la razón única y yo la razón se la doy a los locos o a los ignorantes con los que no merece la pena perder no tiempo, ni palabras.
Esto es un acto de Fé, y no de la que se inventaron para llevarnos al matadero, es un logro muy valioso de la democracia, de esa que nos debería servir para se más justos, porque la razón nos debería llevar a la alegría por ser personas y no a la sinrazón y al odio por no serlo.
Y como decía un conocido - quien este libre de culpa que tire la primera piedra.
Recae sobre nosotros una responsabilidad para solucionar los problemas y como cambiaría la cosa si nosotros estuviésemos en el banquillo del acusado. Querríamos que se nos tratase con justicia? o vamos a por faena y el azar o las circunstancias dictarán la sentencia.
Esta película imperecedera es el retrato de una humanidad egoísta y prejuiciosa con un héroe solo contra toda una sociedad y eso es lo que hace grande a esta obra maestra.
Y curiosamente no se llevó grandes premios, si algunas nominaciones pero ni siquiera el papelón de Henri Fonda estuvo en la lista de los mejores actores. Es de mérito reconocer la excelente interpretación de todo el elenco porque acompañan perfectamente al principal y sin ellos en mayor o menor medida dan pie a una actuación coral de lo mejor que he visto.
Al final apareció un título alternativo en modo tributo a esas personas que sacrifican su existencia por un bien común : - Yo, el número 8.
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"12 hombres sin piedad" (12 Angry Men, 1957) es el debut cinematográfico de Sidney Lumet y vaya debut. Da una lección de como mantener la tensión durante 96 minutos en una única localización (la sala del jurado), es cine en estado puro. No hay efectos especiales, solo diálogos y lenguaje corporal. Henry Fonda (Jurado nº 8) representa la "duda razonable", Lee J. Cobb (Jurado nº3) es el contrapunto y luego tenemos al resto del jurado, cada uno c...
Con un solo escenario y un pequeño reparto coral, Sidney Lumet supo demostrar que lo único que hace falta para crear una gran película es un buen guión. A día de hoy no sorprenderá mucho, pero la influencia de este clásico en el género judicial fue seminal, dando lugar a la base fundamental de toda película que se base en la defensa de un acusado a base de diálogos. Todas las pruebas apuntan a un joven muchacho acusado de haber matado a su pad...
Una película con un solo escenario y un Henry Fonda en su mejor momento. Puede parecer algo aburrida pero el guión y las actuaciones consiguen mantener al espectador hasta el final.
Una película que si lees la sinopsis piensas que te vas a aburrir como una ostra, pero para nada.
A pesar de sus sencillez te mantiene pegado a la pantalla, si apartar la vista, viendo como cada uno va cambiando su forma de pensar ante las pruebas solidas que se van poniendo delante, mostrando que algunas ideas preconcebidas pueden cambiarse con otro punto de vista.
Me impresionó cómo algo tan aparentemente simple puede sostener tanta tensión durante hora y media sin moverse de una habitación. No hay artificio, no hay distracciones. Solo doce hombres, una mesa y una decisión que pesa demasiado.
Lo que más me atrapa es cómo va creciendo el ambiente. No es un estallido repentino, es algo más incómodo: miradas que se sostienen un segundo más de la cuenta, silencios que dicen más que los gritos, frases que r...
12 hombres sin piedad (12 Angry Men) es un drama judicial de 1957 dirigido por el maestro del cine con crítica social Sidney Lumet y protagonizado por un sereno pero sensacional Henry Fonda, en el que es sin duda uno de sus mejores papeles, junto a otros 11 actores que de una manera u otra tendrán su momento de gloria.
La trama es sencilla, tras concluir el juicio, el típico jurado popular estadounidense de la época, finales de los 1950, se re...
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