Crítica de Superestar por Sandris
Programas como Crónicas Marcianas, Tómbola, Aquí hay tomate o Sálvame eran la cuna de los sueños rotos de muchos artistas de nuestro país, la fábrica de los sueños que primero les ofrecía la gloria y una vez hartos, se obsesionaban con la siguiente artista de moda. Nadie se libraba. Era la jungla, o comías o te comían. Nacho Vigalondo ha sabido plasmar a la perfección lo que significaron esos años y lo que significaron esos momentos para Yurena, Leonardo Dantés, Paco Porras, Loli Álvarez o Arlequín. Con una estética lynchiana a más no poder donde el onirismo, las metáforas, lo kitsch y lo choni tienen lugar, se nos presenta un biopic diferente y estrambótico. Un biopic en el que tienen cabida todas aquellas personalidades que se aprovecharon, acosaron y vilipendiaron a Yurena, pero también tiene cabida el espacio para la redención, para el perdón y la esperanza. A veces no está mal darle una vuelta de tuerca a la historia que nos han contado más de una vez para comprender que los villanos, antes de ser villanos, fueron víctimas del mismo depredador: la televisión.
Como niña que creció con unos padres que trabajaban tantas horas como horas tenían los días, mi hermano y yo crecimos delante de la televisión. Veíamos a estos personajes con sus colores extravagantes, sus canciones terribles pero extrañamente pegadizas, sus dramas, sus montajes y nos reíamos como cualquier espectador promedio. Hay errores que no se pueden subsanar, pero qué importante es volver atrás y dejar que la empatía lo cubra todo con su abrazo sempiterno. Nunca es tarde para pedir perdón y nunca es tarde para abrazar el "tamarismo", aunque yo nunca lo dejé ir. 'Superestar' es, en definitiva, una experiencia intensa, delirante e incómoda que narra la decadencia de aquellos denominados "frikis de la tele", al tiempo que retrata a la sociedad que observaba impune este entretenimiento como si de un espectáculo circense se tratase, mientras los protagonistas de deshacían en la miseria más absoluta. Una obra que podría haber firmado la mismísima Marina Abramović si fuese nuestra vecina performer favorita apodada "Marina la Calderas". Aquí reside la valentía de Vigalondo a la hora de narrar, porque entre la risa, el esperpento y el bizarrismo, siempre debe haber hueco para el alma.
Comentarios
Eso eres tú, que siempre me ves con esos ojos tan bonitos niña! Y de morirse nada, ni lo diga usté :(
Jolín Helldrinker! Muchísimas gracias por tus palabras, ya sabes que me emocionan un montón y me llegan al alma. Tú sí que eres grande .D.
Tus críticas siempre llevan la huella de la sensibilidad y la emoción, pero esta, en especial, me ha rozado el alma.
Como tantas veces te he dicho, eres faro en la oscuridad: esa luz firme que orienta incluso en mares agitados.
Y pienso que, así como en Galicia se visitan los faros para sentir su presencia, a personas como tú habría que acudir siempre, con el corazón abierto.
Porque leerte no es solo leer… es escuchar poesía latiendo entre las palabras.
Muchas gracias siempre por tus palabras, bonitiña! Me emociona mucho que mis críticas os lleguen a un lugar bonito y os resuenen ♡.