Crítica de Superestar por CrisCristii

Redactada: 2025-07-20
Como para la mayoría de los nacidos a comienzos de los 90, mi casa tenía como sonido de fondo, en una televisión de tubo, los múltiples programas del corazón que se emitían, desde Tómbola, pasando por Aquí hay tomate, ¿Dónde estás corazón? o el más reciente Sálvame Deluxe. Lejos de espantarme, aquella niña curiosa se quedaba pegada al televisor viendo cómo personajes de distinta índole eran perseguidos por paparazzis u ocupaban sillas en un plató para sacar a relucir todo tipo de trapos sucios, confesiones de amor y gritos contra el primero que dijera algo poco conveniente.
¿Cuántos de los que estamos aquí podemos decir que recordamos la famosa frase “Que te calles Karmele”, o el programa de “Mentiras peligrosas” de Leticia Sabater en el que usaban un secador de pelo como polígrafo?. Buena mierda nos metíamos en vena.

Los años 2000, además de los politonos, la Mayonesa y las tetas como balones, trajeron consigo una nueva era para los programas de televisión; ya no interesaban las entrevistas serias, ahora se buscaban personajes extravagantes: Carmen de Mairena, el Padre Apeles, La veneno, Carlos Jesús, el Risitas, el Pozí, Nuria Bermúdez o Sonia Monroy pasaron a engrosar una larga lisa de nombres que recorrían los platós de los programas más ácidos de la década.
Tamara pasó a formar parte de este grupo porque no encajaba dentro del molde de la normalidad; con su pelo cardado a lo Bowie, sus trajes imposibles, sus uñas siempre on point, su característica voz y una madre que la acompañaba allá a donde fuera, se convirtió pronto en un caramelito que todos querían probar.

No sé exactamente cuando fue la primera vez que supe de su existencia, pero sí recuerdo que una de las primeras ocasiones debió ser en el programa de Telemadrid “Mamma mía”, presentado por Víctor Sandoval y Francine Gálvez. Mi memoria guarda imágenes nítidas de reportajes en los que les hacían preguntas absurdas o les acompañaban a conciertos que la cantante daba en pueblos de Madrid a los que acudían niños y ancianos, siempre con un subtono de burla. No puedo dejar de nombrar el mítico “Nacida para sufrir”, obra eterna e irrepetible (a día de hoy se encuentra en YouTube y por supuesto yo lo tengo guardado en un disco duro porque una nunca sabe cuando Internet puede explotar).

Seguí de cerca tanto aquellas primeras intervenciones como las que vinieron en años posteriores. No importaba si lo que contaban era mentira o realidad, querías creerlo, porque lo único que esperabas era que la siguiente aparición fuera aún más loca.
A veces hay que sacrificar la realidad en nombre de la fantasía.

Todos los personajes de esta historia se movían entre la línea de la destrucción y la supervivencia. Lo que les sucedía no era que les cerraran las puertas en las narices, sino que lo que tenían delante era un muro de 10 metros de altura imposible de escalar, así que la única solución era subirse encima de los otros, impulsarse y escupir a los que quedaban abajo. Durante unos instantes, cuando conseguían lanzarse al vacío y la cámara y las luces les enfocaban se sentían artistas, querían que el publico les quisiera, les mirara y no girara la vista, y si para ello era necesario humillarse, lo hacían sin dudar.

Ya sé que habrá quien haga una lectura moralista de lo que realmente fue aquella televisión y de varios de los protagonistas, que aquí aparecen mucho más humanizados de lo fueron/son en realidad, pero para mí, que pertenecen al mundo en el que mejor me desenvuelvo, del que me podría pasar horas hablando y que me ha dado todas mis referencias, lo supusieron todo.
Jamás hemos vivido en la tele algo similar a esto, y aunque resulta difícil para quienes no lo vivieron en su momento entender lo fuerte que fue, la serie muestra, con mucho cariño, el surrealismo que fue.

A todos ellos les agradezco el haber modelado mi humor, porque sin su influencia sería una persona mucho más aburrida, de eso estoy segura.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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Ritmo
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Entretenimiento
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Complejidad
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Sentimiento
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Duracion
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Fotografía
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Dirección
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Valoraciones en tu crítica:

Comentarios

PTG 111
Comentario de Sandris hace 11 meses
Y yo doy gracias porque modelasen tu humor, el mío y nuestras referencias, porque imagínate tú qué cuadro seríamos sin comunicarnos con stickers de Belén Esteban. Qué bonito lo haces todo chica, le das alma a las personas a las que se la quisieron quitar, aunque sea en una web como esta, pones tu granito de arena para mantener viva la esperanza de los demás ♡.
PTG 333
Comentario de CrisCristii hace 11 meses
@Sandris

*Sticker de María Patiño llorando*
*Sticker de Lydia Lozano llorando*

Gracias a ti por ser tan mamarracha como yo.
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