Redactada: 2025-12-21
La temporada 3 de Stranger Things parece la más colorida hasta el momento. Los niños ya son adolescentes y tienen los problemas típicos de la edad: dilemas con los novios y novias, se van de compras al nuevo centro comercial que han instalado en Hawkins (y que está causando que las tiendecitas locales cierren), llevan ropa colorida y todo tiene un aura festivo porque el pueblo se prepara para el 4 de julio con una gran feria.

Esta temporada juega mucho con el humor y creo que es con la que más me he reído hasta la fecha. Sin embargo, tiene momentos que parecen sacados directamente de una película de terror: la gente derritiéndose en una masa amorfa para formar al spider-monster, la escena del hospital, la sauna, la tortura a Steve, toda la batalla final en Starcourt... Me ha encantado esta dicotomía.

La dinámica de la serie sigue siendo la misma: los grupitos de personajes van investigando cosas por separado que estarán relacionadas, algo que no descubrirán hasta que no se junten en los dos últimos episodios. En particular he disfrutado con la trama de Steve, Dustin, Robin (un añadido perfecto a este temporada, es un personaje estupendo) y Erica colándose en una base ultrasecreta rusa casi sin querer.

La serie sigue creciendo, desarrollando muy bien su lore sin hacerse repetitiva y profundizando cada vez más en sus personajes. Qué puedo decir; que me encanta.

PD: Que alguien juegue a D&D con Will, por el amor de dios.
PD2: Hopper esta temporada ha estado insoportable, pero el final de temporada me ha dejado fatal.

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