La serie comienza con un misterio, la supuesta muerte de uno de los chicos más populares del pueblo. Desde ese preciso instante todos son sospechosos. Y es que en realidad todos lo parecen, miradas de reojo, frases crípticas, todo esta preparado para que el espectador no sepa nunca por donde van a salir los actos de los personajes.
Yo no he cerrado la boca en toda la temporada. Cuando pensaba que ya lo había visto todo, se destapaba un nuevo secreto que te dejaba patidifuso.
Como en todas las series hay cosas que no casan, yo veía escenas o comportamientos de algunos personajes en ciertos momentos que me parecían de lo más estúpido o incluso acontecimientos que he previsto, pero eso no quitaba que la tensión y la incredulidad se apoderaran de mí en ocasiones.
Una temporada en la que he pasado de querer a odiar y otra vez a querer al mismo personaje más de una vez, que me ha mantenido en tensión en cada episodio, que me ha hecho llorar, preocuparme, impacientarme y emocionarme, que me ha hecho querer dejar de verla por el estrés de no poder fiarte de nadie, pero que me ha sido imposible parar de mirar.
En resumen, he establecido una conexión de amor y odio con esta serie, con tanto misterio y tanta bipolaridad. Pero es muy adictiva y voy a ir de cabeza a por la segunda temporada.
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