Crítica de Pulseras rojas por Lince
Es una serie juvenil, pero con un mensaje detrás interesante, levantarse ante las dificultades, disfrutar de los buenos momentos de la vida y siempre intentar estar acompañado de buenas personas.
Porque toda la trama se desarrolla en un hospital, puesto que los protagonistas tienen enfermedades bastante graves y tienen que estar allí durante un largo tiempo, y claro, son gente joven, con mucha vida por delante, no van a estar postrados en una cama viendo el tiempo pasar, por lo tanto, se forma una pandilla de colegas de lo más interesante.
Hay momentos para todo, alegres, divertidos, pero también muy duros, no es fácil lo que están pasando, pero tienen que seguir mirando hacia delante, quieren disfrutar de la vida y entre unos y otros se van apoyando en los peores momentos.
Es una gran serie española, con sello catalán, porque se nota de vez en cuando ese aroma bohemio que tienen los catalanes, aunque también carga un poco que sea todo "tan catalán" haciéndola a veces un poco provinciana, pero son momentos puntuales, tiran para la tierra como es normal.
Las interpretaciones en general son buenas, notables mejor dicho y aquí podemos encontrar a un joven, Àlex Monner, interpretando a Lleó, un chico con la pierna amputada a causa del cáncer, donde está genial y posiblemente esta serie fuera su gran trampolín en su carrera interpretativa.
En definitiva, una gran serie juvenil, donde posiblemente todos pensemos que está dirigida más para este tipo de público, pero yo se la recomiendo a cualquiera, especialmente a los que están pasando por malos momentos, porque lanza en todo momento un mensaje positivo, muchas veces necesario en los duros momentos, de disfrutar cada minuto de la vida, además es fresca, entretiene y tiene un ritmo muy ágil. Totalmente recomendada para verla en familia.
Comentarios
Es una serie que sabe atrapar a una gran parte del público, a mí me sorprendió para muy bien, me la esperaba peor. Saben perfectamente enfocar temas durísimos tratados para gente joven. Tengo la sensación que ha pasado como muy desapercibida, por lo menos fuera de Cataluña.