Crítica de Heartstopper por Obscuritas
Heartstopper, que está basada en las novelas gráficas de Alice Oseman y escrita también por ella misma, narra la historia de Nick y Charlie, dos alumnos a priori bastante diferentes, sobre todo por la forma que tienen de relacionarse con los demás y por su popularidad en el instituto y lo que han vivido, pero que se terminan enamorando. Y no sólo los tenemos a ellos dos, también tenemos a Tao, Tara, Elle, Darcy, Isaac, Tori o Imogen, distintos personajes que forman parte del grupo de amigos de Nick y Charlie, o de su familia en el caso de Tori, que aunque son secundarios en realidad no lo son tanto, porque también vamos conociendo sus historias, sus miedos, sus sueños, su manera de querer, sus inseguridades...
Heartstopper parece la típica serie de instituto con adolescentes haciendo cosas de adolescentes, pero es mucho más que eso. Vemos adolescentes reales, no los típicos veinteañeros o incluso treintañeros que no cuelan como estudiantes de instituto pero que nos los meten con calzador una y otra vez, ni tampoco son todos supermodelos. Son personas reales con problemas reales, explorando sus identidades y su sexualidad, todas ellas, porque lo mejor de esta serie es su diversidad, y una diversidad real y muy bien integrada y natural, sin tener que forzar nada. Pero también incluyen enfermedades mentales y otros temas muy serios y muy importantes y lo hacen muy bien. Como comenté en la tercera temporada, no se recrean en dramas, la serie sigue manteniendo el mismo tono ligero de siempre, pero tampoco le restan importancia a esos temas, los tratan como lo que son, problemas reales como todo lo demás que muestra la serie.
Y es que Heartstopper es lo más tierno que he visto en mucho tiempo. Nick y Charlie son preciosos y su relación lo es aún más, pero todos los demás personajes no se quedan atrás. Se respira un compañerismo, una amistad y una lealtad de unos a otros increíbles, se apoyan mutuamente y se sostienen cuando alguno de ellos tropieza o están ahí para ayudar a levantarse a los demás. Es una serie tierna, ligera, amena, entretenida, con capítulos cortitos que se ven en nada, y no pierde nada de eso sin dejar de tratar la vida misma, con sus altos y bajos.
Parece ser que la tercera temporada no cumplió con los requisitos de Netflix, y eso que a mí me encantó y me pareció la mejor de todas, pero no debió de cumplir en cuanto a audiencias, por eso han tardado tanto en inclinarse en una u otra dirección. Finalmente no habrá cuarta temporada, que en principio creo que iba a ser la última, pero por lo visto tendremos una película que pondrá el punto final a esta historia tan bonita y tan necesaria de contar y de ver. Pero sobre todo es una serie que te puede hacer llorar a mares, pero también tener una sonrisa constante en la cara y el corazón siempre blandito, muy blandito.
Comentarios
Había leído hace poco que la propia Alice Oseman no estaba aún segura de si la serie continuaría o no, porque la segunda y la tercera temporada las anunciaron muy pronto y ya ha pasado mucho tiempo desde que se estrenó la tercera y aún no tenían noticias, y eso olía un poco mal. Y justo hoy he leído que los dos protagonistas van a ser productores de la película, y es cuando he visto que finalmente no habrá temporada 4. Sí que es una pena, porque además de real es preciosa, y luego otras las siguen renovando hasta el aburrimiento, pero ya sabemos cómo es Netflix.
Es que no tiene ningún sentido, hay series muchísimo peores con mil temporadas, con lo tierna y preciosa que es... :( Habrá que conformarse con la película.