Un padre a punto de jubilarse y su prometedora hija, descubren que ambos trabajan para la CIA. Cuando sus misiones se mezclan, deberán adaptarse y aceptar la nueva realidad.
La primera temporada tuvo su aquel que se podría aceptar, centrando mucho su trama y su humor en un padre descubriendo que su hija ya no es la niña que él pensaba, y una hija incómoda porque su padre que se iba a jubilar, resulta ser un prestigioso agente de la CIA que no se puede quitar de encima. Así, se crearon algunas dinámicas y momentos puntuales con cierta chispa. Llegué a reírme en ocasiones. Pero sin mucho que destacar. Quizá metieron también demasiados personajes.
Para la segunda temporada, mantuvieron a prácticamente todos los personajes y añadieron algunos, aparcando esa sorpresa de la primera temporada, le dieron más cancha a otros y la hicieron más coral, lo que dio lugar a estupideces varias sin ninguna gracia. La segunda temporada da sentido a la palabra despropósito. La cancelación llegó para sorpresa de nadie.
Al menos dejaron las tramas relativamente cerradas, salvo esa típica escena final para abrir nuevas puertas.
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