Crítica de Dexter: New Blood por JPQP
Pero luego tuvo sus problemas, algunos agujeros de guion o partes que flojeaban, y por supuesto, el final que todavía es considerando uno de los peores de la televisión (más considerando el nivel general de la serie).
En Dexter: New Blood retomamos el Dexter del final que sobrevivió al huracán y se hizo leñador, pero en un nuevo pueblo y trabajando en una tienda de armas; intentando mimetizarse y prácticamente consiguiéndolo durante una década, sin la necesidad de matar. Hasta que eso cambia y vuelve a la andanzas, pero, por si no fuera suficiente, su hijo Harrison aparece tras estar buscándole durante meses.
Así tenemos una temporada que empieza como un juego de ratón y gato entre Dexter y la policía para esconder su crimen y una segunda parte (cuyas semillas ya vemos desde el comienzo) en la que tenemos el villano de la temporada, uno de estos que caen en de los carismáticos. Mientras a la vez, el ex-analista forense, intenta tomar su recién recuperado rol de padre con un hijo adolescente y del que cree que puede haber heredado su Oscuro Pasajero.
Por supuesto tenemos problemas, como deducciones que salen un poco de la nada o algún personaje que se añade y que luego su función es mínima (si es que llega a tenerla), pero creo que es un buen cierre a la historia de Dexter considerando cómo acabó, y también que permite conocer todavía más al personaje.
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