Por ejemplo, ya no vamos a tener esa claustrofobia y esa tensión de un atraco en un lugar cerrado que se tuerce y se convierte en una carrera contrarreloj, aquí hay más tiempo para hablar de la vida de los personajes, los robos son más ligeros, los espacios más abiertos y todo más colorido y happy flower. Hasta Berlín está algo cambiado, en parte porque se habla de su pasado y por tanto no es todavía la persona que conocimos en La casa de papel, y en parte porque imagino que han querido darle un toque menos cuestionable al personaje (en la primera temporada de La casa de papel tiene algunos momentos en los que da mucho asco como persona, no nos engañemos).
Esos cambios igual decepcionan a algunos, sobre todo si esperaban ese frenetismo y ese ambiente tenso y oscuro de La casa. Berlín es otro rollo, con algunas similitudes y la misma capacidad para pegarte a la pantalla, pero también más orientada por momentos al pasado soñador del protagonista, con comedia, romance y más buen rollo.
Lo dicho, es bastante diferente a La casa y no sé si es lo que muchos esperaban de ella, pero para un fin de semana de los que no te apetece salir de casa es buena opción.
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