Tras los eventos vistos en la serie 1883, la serie sigue a los tíos y hermanos de Elsa Dutton, en esta ocasión en los años 20, durante la gran depresión. Un nuevo capítulo de este clan familiar asentado en Montana, que deben enfrentarse a la codicia de los foráneos. También seguiremos un largo regreso a casa.
La verdad es que Yellowstone me gustó, llegué a ese punto de comprar lo que me quisieran dar, con sus pausas, sus exhibiciones, su tono sosegado, la lengua venenosa de Beth, y demás. Llegó 1883, que explotó mucho lo que me gustaba menos (la voz en off y un exceso de calma), lo que me hizo bajar el listón bastante. Con sus virtudes, se me hizo cuesta arriba.
Aquí tenemos en ciertos aspectos, un término medio.
Es seguramente la menos filosófica de las tres, con mucha menos intención de dejar mucho poso, más ligera, lo cual, la verdad es que lo he agradecido, aunque sigue habiendo una voz en off que se me ha hecho menos pesada.
Tenemos de la mano de Ford y Mirren, la trama de Duttons contra empresario, que la verdad es que salvo por ciertos momentos en la intimidad del villano, todo es más o menos lo que cabe esperar.
También tenemos una faceta mucho más de aventuras, en un viaje desde África a Montana, que la verdad acaba durando mucho más de lo que esperaba inicialmente. Esta parte no ha estado mal, con su romanticismo y sus cosas.
No me quiero olvidar tampoco de la historia de la joven india, con lo que esta nueva cita en el universo del Yellowstone de Sheridan, no falta el peso en los nativos.
Entre aventuras, drama, conspiraciones empresariales y momentos que han querido hacer duros de más, quizá para no dejar indiferente a nadie y que no caiga en ser una serie plana, creo que la serie guarda un correcto equilibrio.
Además, nuevamente tenemos una gran fotografía, sobre todo en la segunda temporada con esos paisajes nevados.
Lo cierto es que entre estas tres series, es como "La trilogía de Montana" de Sheridan, porque al final nos muestra muchos elementos de cada época, muchos detalles de accesorios o herramientas, además del estado en que viven los indios, pasando de totalmente libres, a empresarios adaptados a su contexto. Esto no va sólo de los Dutton. Va de los invasores, del contexto, de la tierra y sus nativos.
El sabor de boca que me deja este último pensamiento, me hace valorar más positivamente todo el conjunto y el trabajo de Sheridan.
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