Últimas críticas de LenardWaiss en TV
Al este del Edén
Crítica de LenardWaiss
hace 5 dias
8
Al este del Edén es una adaptación ambiciosa de la novela de John Steinbeck que tiene una virtud fundamental: se toma el tiempo para contar la historia completa. Frente a la película de Elia Kazan de 1955, que se centraba principalmente en la parte final del relato, la serie reconstruye todo el camino que lleva hasta allí y consigue que muchas piezas que en la película quedaban en el aire tengan ahora una explicación.
Y ahí está una de las cosas que más me han gustado: la sensación de estar completando un puzle que ya conocíamos parcialmente. Entendemos mejor de dónde procede el dinero de los Trask, qué ocurrió realmente con Cathy, por qué abandonó a Adam y cómo terminó convirtiéndose en la propietaria del burdel. La serie no se limita a repetir la película, sino que amplía considerablemente su mundo.
El gran personaje es Cathy. Florence Pugh consigue que sea un personaje difícil de clasificar. Es cruel, manipuladora y capaz de hacer cosas terribles, pero la serie permite comprender de dónde viene parte de esa oscuridad. Y eso provoca algo mucho más interesante que simplemente presentarla como la mala, en determinados momentos incluso podemos empatizar con ella. El episodio del burdel y su transformación en Kate es, para mí, uno de los mejores momentos de toda la temporada.
También funciona muy bien la relación entre Adam, Cal y Aron. La serie va construyendo poco a poco las diferencias entre los dos hermanos y, sobre todo, la necesidad de Cal de conseguir una aprobación paterna que parece imposible. Ahí entra el concepto de Timshel, que termina siendo la auténtica columna vertebral de la historia: no estamos necesariamente condenados por lo que hemos heredado. Podemos elegir.
La producción tiene además una personalidad visual muy marcada. Hay momentos realmente potentes, como el cambio de Cathy y ese espectacular cierre con Paint It Black en el episodio 4, La ambientación y la fotografía ayudan a darle a la historia un aire casi de tragedia bíblica sin convertirla en algo excesivamente solemne.
No todo me ha convencido igual. Algunas tramas secundarias pierden fuerza frente a la historia principal y determinados acontecimientos de la parte final se resuelven con bastante rapidez. También hay momentos en los que la serie puede resultar algo pausada. Pero son defectos menores frente a lo que consigue en conjunto.
Y hay una curiosidad imposible de ignorar: Zoe Kazan es nieta de Elia Kazan, director de aquella película de 1955. Viendo la serie después de conocer la película, resulta especialmente interesante pensar en ella como una especie de ampliación del relato que su abuelo llevó al cine. No diría que Zoe haya hecho la serie expresamente para cerrar lo que dejó abierto su abuelo, porque eso sería ir demasiado lejos, pero la conexión resulta fascinante.
Una serie que empieza como una gran adaptación literaria y termina funcionando también como una explicación de todo aquello que la película de Elia Kazan apenas podía contar.
Gran Cathy, buenos personajes, una historia familiar muy potente y un concepto central, Timshel, que le da mucho más fondo del que podría parecer inicialmente.
No es perfecta y tiene algunos altibajos, pero sus mejores episodios son realmente buenos.
Y ahí está una de las cosas que más me han gustado: la sensación de estar completando un puzle que ya conocíamos parcialmente. Entendemos mejor de dónde procede el dinero de los Trask, qué ocurrió realmente con Cathy, por qué abandonó a Adam y cómo terminó convirtiéndose en la propietaria del burdel. La serie no se limita a repetir la película, sino que amplía considerablemente su mundo.
El gran personaje es Cathy. Florence Pugh consigue que sea un personaje difícil de clasificar. Es cruel, manipuladora y capaz de hacer cosas terribles, pero la serie permite comprender de dónde viene parte de esa oscuridad. Y eso provoca algo mucho más interesante que simplemente presentarla como la mala, en determinados momentos incluso podemos empatizar con ella. El episodio del burdel y su transformación en Kate es, para mí, uno de los mejores momentos de toda la temporada.
También funciona muy bien la relación entre Adam, Cal y Aron. La serie va construyendo poco a poco las diferencias entre los dos hermanos y, sobre todo, la necesidad de Cal de conseguir una aprobación paterna que parece imposible. Ahí entra el concepto de Timshel, que termina siendo la auténtica columna vertebral de la historia: no estamos necesariamente condenados por lo que hemos heredado. Podemos elegir.
La producción tiene además una personalidad visual muy marcada. Hay momentos realmente potentes, como el cambio de Cathy y ese espectacular cierre con Paint It Black en el episodio 4, La ambientación y la fotografía ayudan a darle a la historia un aire casi de tragedia bíblica sin convertirla en algo excesivamente solemne.
No todo me ha convencido igual. Algunas tramas secundarias pierden fuerza frente a la historia principal y determinados acontecimientos de la parte final se resuelven con bastante rapidez. También hay momentos en los que la serie puede resultar algo pausada. Pero son defectos menores frente a lo que consigue en conjunto.
Y hay una curiosidad imposible de ignorar: Zoe Kazan es nieta de Elia Kazan, director de aquella película de 1955. Viendo la serie después de conocer la película, resulta especialmente interesante pensar en ella como una especie de ampliación del relato que su abuelo llevó al cine. No diría que Zoe haya hecho la serie expresamente para cerrar lo que dejó abierto su abuelo, porque eso sería ir demasiado lejos, pero la conexión resulta fascinante.
Una serie que empieza como una gran adaptación literaria y termina funcionando también como una explicación de todo aquello que la película de Elia Kazan apenas podía contar.
Gran Cathy, buenos personajes, una historia familiar muy potente y un concepto central, Timshel, que le da mucho más fondo del que podría parecer inicialmente.
No es perfecta y tiene algunos altibajos, pero sus mejores episodios son realmente buenos.
Valoraciones en tu crítica:
Pendragon: el ascenso de Merlin
Temporada 1
Crítica de LenardWaiss
hace 1 semana
7
The Pendragon Cycle: Rise of the Merlin ofrece una interesante y diferente aproximación a los orígenes de la leyenda artúrica. La serie mezcla mitología celta, magia, cristianismo y luchas de poder para construir un mundo propio que, aunque puede resultar confuso en algunos momentos, consigue despertar interés y tiene bastante personalidad.
Por ponerle un pero, nos encontramos con un guion demasiado denso y acelerado. Hay muchos personajes, acontecimientos, creencias y saltos temporales, y la serie no siempre se detiene lo suficiente para explicar lo que está ocurriendo. En algunos momentos da la sensación de que quiere contar demasiado en muy poco tiempo.
Pese a ello la temporada resulta entretenida y tiene suficientes elementos atractivos para mantener el interés. La ambientación está conseguida, la mitología tiene fuerza y el conflicto entre las antiguas creencias y el cristianismo aporta una dimensión diferente a una historia que conocemos de sobra. Además, personajes como Taliesin, Charis y especialmente Morgian consiguen darle personalidad al conjunto.
No es una temporada perfecta y su narrativa podría estar mucho mejor desarrollada, pero tampoco pretende limitarse a repetir la leyenda artúrica de siempre. Tiene una propuesta propia, momentos interesantes y deja la sensación de que hay una historia con bastante potencial detrás y que consigue dejar ganas de ver cómo continúa.
Por ponerle un pero, nos encontramos con un guion demasiado denso y acelerado. Hay muchos personajes, acontecimientos, creencias y saltos temporales, y la serie no siempre se detiene lo suficiente para explicar lo que está ocurriendo. En algunos momentos da la sensación de que quiere contar demasiado en muy poco tiempo.
Pese a ello la temporada resulta entretenida y tiene suficientes elementos atractivos para mantener el interés. La ambientación está conseguida, la mitología tiene fuerza y el conflicto entre las antiguas creencias y el cristianismo aporta una dimensión diferente a una historia que conocemos de sobra. Además, personajes como Taliesin, Charis y especialmente Morgian consiguen darle personalidad al conjunto.
No es una temporada perfecta y su narrativa podría estar mucho mejor desarrollada, pero tampoco pretende limitarse a repetir la leyenda artúrica de siempre. Tiene una propuesta propia, momentos interesantes y deja la sensación de que hay una historia con bastante potencial detrás y que consigue dejar ganas de ver cómo continúa.
Valoraciones en tu crítica:
La chica de nieve
Crítica de LenardWaiss
hace 1 semana
4
La T1 ya resultó bastante floja y la T2 empeora claramente el conjunto, con un guion desastroso, situaciones previsibles e incoherentes y muy poca originalidad.
Además, el ritmo se resiente y la ejecución técnica tampoco ayuda.
En definitiva, una serie decepcionante que difícilmente justifica sus dos temporadas.
Además, el ritmo se resiente y la ejecución técnica tampoco ayuda.
En definitiva, una serie decepcionante que difícilmente justifica sus dos temporadas.
Valoraciones en tu crítica:
The Westies
Crítica de LenardWaiss
hace 2 semanas
6.5
The Westies es una serie criminal con muy buenos ingredientes: Nueva York ochentera, mafias, policías corruptos, FBI, drogas, IRA y una guerra por el control de Hell’s Kitchen. Además, cuenta con un reparto sólido y un J.K. Simmons que se come la pantalla cada vez que aparece.
El problema es que la serie juega demasiado sobre seguro. Desde el primer episodio aparecen muchos de los clichés habituales del género y, aunque están bien ejecutados, pocas veces sorprenden. La historia avanza por caminos bastante previsibles y cuesta encontrarle una personalidad verdaderamente propia.
También hay demasiadas tramas y personajes para una temporada de solo ocho episodios, lo que hace que algunas historias tengan más presencia de la que realmente necesitan mientras otras quedan algo apresuradas.
Aun así, es una serie entretenida, con buena ambientación y momentos bastante potentes. No me parece una mala serie en absoluto, pero tampoco una de esas que te dejan pensando en el siguiente episodio cuando termina.
El problema es que la serie juega demasiado sobre seguro. Desde el primer episodio aparecen muchos de los clichés habituales del género y, aunque están bien ejecutados, pocas veces sorprenden. La historia avanza por caminos bastante previsibles y cuesta encontrarle una personalidad verdaderamente propia.
También hay demasiadas tramas y personajes para una temporada de solo ocho episodios, lo que hace que algunas historias tengan más presencia de la que realmente necesitan mientras otras quedan algo apresuradas.
Aun así, es una serie entretenida, con buena ambientación y momentos bastante potentes. No me parece una mala serie en absoluto, pero tampoco una de esas que te dejan pensando en el siguiente episodio cuando termina.
Valoraciones en tu crítica:
The Undeclared War
Crítica de LenardWaiss
hace 2 semanas
8
Undeclared War es un thriller de espionaje diferente a lo habitual porque cambia las armas tradicionales por información, código, inteligencia y decisiones tomadas en despachos.
La serie nos mete en el mundo de la ciberseguridad y la inteligencia británica, pero su mayor acierto es que no convierte la tecnología en el protagonista absoluto. Los ataques informáticos son el escenario de una historia mucho más amplia sobre poder, política, confianza y la dificultad de saber quién es realmente el enemigo.
Uno de los grandes valores de la serie es su vigencia. En un mundo donde la guerra ya no solo se libra con soldados y misiles, Undeclared War plantea conflictos muy actuales: ataques digitales, manipulación de información, operaciones encubiertas y la fragilidad de sistemas que parecen estar bajo control hasta que dejan de estarlo.
La primera temporada tiene una identidad muy marcada gracias a Saara Parvin, un personaje que funciona como puerta de entrada al universo de la serie. Su curiosidad, capacidad de análisis y forma de enfrentarse a los problemas hacen que la parte técnica resulte accesible y que el espectador se implique en la investigación.
La segunda temporada cambia el enfoque. Amplía el tablero, da más importancia a la política, las operaciones de inteligencia y los conflictos internos. Es una temporada más coral y pierde algo del protagonismo de Saara, pero a cambio desarrolla otros personajes y añade nuevas capas al conflicto.
Si algo destaca en ambas temporadas es el trabajo con los personajes. La serie no depende únicamente de los giros argumentales: funciona gracias a sus dilemas, sus decisiones difíciles y la sensación constante de que cualquier movimiento puede tener consecuencias. Las actuaciones ayudan a mantener ese tono serio y realista.
No busca el espectáculo de otros thrillers de espionaje y apuesta más por la tensión intelectual que por la acción.
En el debe algunas resoluciones, especialmente hacia el final de la segunda temporada, pueden sentirse algo aceleradas después de todo lo que se había construido.
Pero precisamente ahí está también su encanto: Undeclared War no pretende ser una serie de espías al uso. Su batalla ocurre en un terreno menos visible, donde las amenazas no siempre tienen una cara y donde ganar no significa necesariamente que todo quede resuelto.
Una serie sólida, inteligente y muy actual. No siempre es explosiva, pero mantiene una tensión constante gracias a una buena combinación de espionaje, tecnología y personajes bien construidos.
La serie nos mete en el mundo de la ciberseguridad y la inteligencia británica, pero su mayor acierto es que no convierte la tecnología en el protagonista absoluto. Los ataques informáticos son el escenario de una historia mucho más amplia sobre poder, política, confianza y la dificultad de saber quién es realmente el enemigo.
Uno de los grandes valores de la serie es su vigencia. En un mundo donde la guerra ya no solo se libra con soldados y misiles, Undeclared War plantea conflictos muy actuales: ataques digitales, manipulación de información, operaciones encubiertas y la fragilidad de sistemas que parecen estar bajo control hasta que dejan de estarlo.
La primera temporada tiene una identidad muy marcada gracias a Saara Parvin, un personaje que funciona como puerta de entrada al universo de la serie. Su curiosidad, capacidad de análisis y forma de enfrentarse a los problemas hacen que la parte técnica resulte accesible y que el espectador se implique en la investigación.
La segunda temporada cambia el enfoque. Amplía el tablero, da más importancia a la política, las operaciones de inteligencia y los conflictos internos. Es una temporada más coral y pierde algo del protagonismo de Saara, pero a cambio desarrolla otros personajes y añade nuevas capas al conflicto.
Si algo destaca en ambas temporadas es el trabajo con los personajes. La serie no depende únicamente de los giros argumentales: funciona gracias a sus dilemas, sus decisiones difíciles y la sensación constante de que cualquier movimiento puede tener consecuencias. Las actuaciones ayudan a mantener ese tono serio y realista.
No busca el espectáculo de otros thrillers de espionaje y apuesta más por la tensión intelectual que por la acción.
En el debe algunas resoluciones, especialmente hacia el final de la segunda temporada, pueden sentirse algo aceleradas después de todo lo que se había construido.
Pero precisamente ahí está también su encanto: Undeclared War no pretende ser una serie de espías al uso. Su batalla ocurre en un terreno menos visible, donde las amenazas no siempre tienen una cara y donde ganar no significa necesariamente que todo quede resuelto.
Una serie sólida, inteligente y muy actual. No siempre es explosiva, pero mantiene una tensión constante gracias a una buena combinación de espionaje, tecnología y personajes bien construidos.
Valoraciones en tu crítica:
The Undeclared War
Temporada 2
Crítica de LenardWaiss
hace 2 semanas
8
Una temporada menos centrada en Saara y más en la maquinaria de inteligencia, con un final algo precipitado, pero con una trama muy vigente, buenos personajes y tensión suficiente para mantener el interés.
Valoraciones en tu crítica:
The Undeclared War
Temporada 1
Crítica de LenardWaiss
hace 2 semanas
8
Una temporada inquietante y sorprendentemente actual. Más que una serie sobre hackers, es una advertencia sobre una nueva forma de guerra donde el objetivo no es destruir edificios, sino destruir la confianza.
Valoraciones en tu crítica:
Neagley
Crítica de LenardWaiss
hace 2 semanas
6
Neagley es una serie entretenida y correcta que aprovecha bien a uno de los personajes secundarios más interesantes de Reacher. Tiene acción, investigación y una protagonista con mucho carisma, pero tampoco consigue convertirse en algo especialmente memorable.
Funciona como thriller ligero, con buen ritmo y sin grandes pretensiones, aunque su historia resulta bastante convencional y no deja demasiadas escenas para el recuerdo.
Una serie más dentro del género: se deja ver con facilidad, supera la media de lo mediocre, pero está lejos de ser imprescindible.
Funciona como thriller ligero, con buen ritmo y sin grandes pretensiones, aunque su historia resulta bastante convencional y no deja demasiadas escenas para el recuerdo.
Una serie más dentro del género: se deja ver con facilidad, supera la media de lo mediocre, pero está lejos de ser imprescindible.
Valoraciones en tu crítica:
Operaciones Especiales: Lioness
Temporada 3
Crítica de LenardWaiss
hace 2 semanas
5
Hay series que tienen una mala temporada y hay series que parecen diseñadas por un comité de guionistas encerrados en una habitación diciendo: "tranquilos, al final todo encajará". El problema es que cuando llega ese momento y el espectador mira alrededor preguntándose "¿pero qué demonios me están contando?", quizá el problema no sea el espectador.
La tercera temporada de Lioness tiene todos los ingredientes para ser una gran historia: espionaje internacional, operaciones encubiertas, traiciones, política, agentes al límite y un reparto con suficiente talento para sostener una central eléctrica. Y, sin embargo, el resultado acaba siendo una montaña rusa narrativa donde cada curva parece llevar a una carretera distinta.
La temporada empieza prometiendo una guerra de inteligencia, con rusos, infiltraciones y una conspiración que parece más grande que Joe. Después cambia de dirección, vuelve a cambiar, añade piezas nuevas y cuando llega el momento de explicar el gran misterio aparece una conexión con la primera temporada que debería haber provocado un "¡claro, era eso!", pero provoca más bien un "perdona, ¿cuándo hemos hablado de esto?".
Ese es el gran problema: no basta con tener un giro final. Hay que construir el camino hasta él. Un buen misterio deja migas de pan; Lioness parece haber dejado migas, pero alguien pasó después con una aspiradora industrial.
La temporada tiene momentos realmente buenos. Byron sigue siendo probablemente el personaje más interesante de la serie, porque cada vez que aparece parece que los demás están jugando al Risk mientras él está jugando al ajedrez con tres partidas simultáneas. Algunas escenas de tensión funcionan muy bien y hay momentos donde la serie recuerda lo que podría haber sido.
Pero una serie no vive de tres escenas brillantes.
No puedes sostener ocho episodios con un par de conversaciones potentes, una mirada intensa de Byron y alguna operación espectacular mientras el argumento principal se dedica a cambiar de disfraz como si estuviera en un concurso de carnaval.
El problema tampoco es que la historia sea complicada. Hay series muchísimo más complejas que funcionan perfectamente. El problema es que Lioness confunde en ocasiones complejidad con acumulación. Mete piezas sobre el tablero, pero no siempre consigue que parezca que forman parte del mismo juego.
Y luego está Joe. Zoe Saldaña sigue siendo una presencia enorme, pero el personaje empieza a parecer una mezcla entre agente de élite, madre sacrificada y una perturbada que necesita urgentemente unas vacaciones de seis meses y un psicólogo con paciencia infinita.
Al final, la sensación es extraña: una serie con grandes actores, buenos momentos y una producción espectacular que acaba dejando más frustración que satisfacción. Como esos restaurantes con una carta de veinte páginas donde dos platos son increíbles y el resto parece una prueba de resistencia.
La tercera temporada de Lioness no es un desastre absoluto porque tiene momentos de auténtica calidad, pero falla en lo más importante: contar una historia que avance con sentido y que haga que el espectador sienta que todo lo visto tenía una razón de ser.
Mucho ruido de operaciones secretas, mucha partida de ajedrez, muchas piezas moviéndose... y al final descubres que algunas estaban jugando a las damas.
La tercera temporada de Lioness tiene todos los ingredientes para ser una gran historia: espionaje internacional, operaciones encubiertas, traiciones, política, agentes al límite y un reparto con suficiente talento para sostener una central eléctrica. Y, sin embargo, el resultado acaba siendo una montaña rusa narrativa donde cada curva parece llevar a una carretera distinta.
La temporada empieza prometiendo una guerra de inteligencia, con rusos, infiltraciones y una conspiración que parece más grande que Joe. Después cambia de dirección, vuelve a cambiar, añade piezas nuevas y cuando llega el momento de explicar el gran misterio aparece una conexión con la primera temporada que debería haber provocado un "¡claro, era eso!", pero provoca más bien un "perdona, ¿cuándo hemos hablado de esto?".
Ese es el gran problema: no basta con tener un giro final. Hay que construir el camino hasta él. Un buen misterio deja migas de pan; Lioness parece haber dejado migas, pero alguien pasó después con una aspiradora industrial.
La temporada tiene momentos realmente buenos. Byron sigue siendo probablemente el personaje más interesante de la serie, porque cada vez que aparece parece que los demás están jugando al Risk mientras él está jugando al ajedrez con tres partidas simultáneas. Algunas escenas de tensión funcionan muy bien y hay momentos donde la serie recuerda lo que podría haber sido.
Pero una serie no vive de tres escenas brillantes.
No puedes sostener ocho episodios con un par de conversaciones potentes, una mirada intensa de Byron y alguna operación espectacular mientras el argumento principal se dedica a cambiar de disfraz como si estuviera en un concurso de carnaval.
El problema tampoco es que la historia sea complicada. Hay series muchísimo más complejas que funcionan perfectamente. El problema es que Lioness confunde en ocasiones complejidad con acumulación. Mete piezas sobre el tablero, pero no siempre consigue que parezca que forman parte del mismo juego.
Y luego está Joe. Zoe Saldaña sigue siendo una presencia enorme, pero el personaje empieza a parecer una mezcla entre agente de élite, madre sacrificada y una perturbada que necesita urgentemente unas vacaciones de seis meses y un psicólogo con paciencia infinita.
Al final, la sensación es extraña: una serie con grandes actores, buenos momentos y una producción espectacular que acaba dejando más frustración que satisfacción. Como esos restaurantes con una carta de veinte páginas donde dos platos son increíbles y el resto parece una prueba de resistencia.
La tercera temporada de Lioness no es un desastre absoluto porque tiene momentos de auténtica calidad, pero falla en lo más importante: contar una historia que avance con sentido y que haga que el espectador sienta que todo lo visto tenía una razón de ser.
Mucho ruido de operaciones secretas, mucha partida de ajedrez, muchas piezas moviéndose... y al final descubres que algunas estaban jugando a las damas.
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Críticas de series
LenardWaiss ha escrito 38 críticas que han sido valoradas un total de 169 veces.
Reparto en votos recibidos
36.1 %
18.9 %
17.2 %
13.6 %
5.9 %
4.7 %
1.2 %
1.2 %
0.6 %
0.6 %
LenardWaiss ha valorado 93 críticas que han escrito otros usuarios.
Reparto en votos emitidos
33.3 %
22.6 %
19.4 %
16.1 %
7.5 %
1.1 %
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