Un casting muy acertado, en el que cada personaje cumple su papel de forma notable y no falta nadie: desde la madre loca, fanática y ultraprotectora (e influencer xD) hasta todos esos personajes que esperas encontrar en un instituto. Todos están bien presentados y desarrollados. No hace falta inventarse villanos estrafalarios cuando la propia realidad ya nos demuestra que las peores crueldades pueden nacer de descargar frustraciones y envidias sobre los más débiles.
Es algo que la serie refleja muy bien, especialmente a través de Chris, que cumple con nota su papel de villana. Su descenso a los infiernos está marcado por la inestabilidad familiar, las malas influencias y la envidia, una combinación que acaba teniendo consecuencias terribles. Su contraparte, Carrie, lleva viviendo en el infierno toda su vida y ahora empieza a encontrar algo de luz, aunque no deja de toparse una y otra vez con el bullying de la era moderna, hasta que todo estalla en el ya famoso baile (¡aunque en la serie lo hace incluso antes!).
Creo que el final abierto funciona muy bien. Si lo dejan aquí, perfecto. Si intentan estirar el chicle con otra serie de superpoderes, me temo que acabará cancelada. Aunque, eso sí, seré el primero en apuntarme para verla :)
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