Redactada: 2026-07-27
Todo empezó por Sanjuro y un desafio. Cuando me decidí a verla descubrí que tenía una antecesora, Yojimbo y normalmente me da lo mismo por donde empezar, en más de una ocasión lo hago para romper el concepto lineal de una experiencia y disfrutar del misterio.
Pero en este caso esa vocecita interior me decía - ni se te ocurra …..
Sin lugar a dudas, estamos delante de una obra de arte, plagiada o calcada hasta la saciedad, pero de eso ya hablaré más tarde, porque hay telita. Aunque se rumorea que su hacedor, el maestro Kurosawa hizo lo mismo con una de sus novelas preferidas de otro grande en su primera obra, Dashiel Hammet y su ‘La cosecha roja’.
Estudios Toho presents….
Yojimbo / Mercenario a Akira Kurosawa film.
Nuestro protagonista nos da la espalda para los títulos de crédito iniciales, ‘solo ante el peligro’ (tengo que revisitar esta película de Fred Zinneman tras leer que Kurosawa admiraba y se basó en esa época del western sesentero para una etapa de su carrera). Empecemos.
Tras llegar a un cruce de caminos lanza un palo al aire para decidir qué camino escoger (hace poco descubrí que era un juego infantil muy exitoso en los 70’s).
En el camino se encuentra con una discusión familiar entre los hombres de la casa, el hijo ya no quiere comer más gachas ni continuar la mísera existencia en la granja, quiere dedicarse al juego aburrido de la vida que lleva. Los jóvenes han perdido el juicio y Sanjuro se lo mira desde la distancia.
Al llegar al pueblo de encuentra un espectáculo desolador, un pueblo casi desértico aunque la única recepción que recibe un perrete con un peculiar objeto en su morro, cosas del juego seguro.
Le saldrá al paso el vigilante que le hace un breve resumen de lo que acontece. Seibei es el gerifalte local dedicado a las mujeres de moral distraída y el alcohol le ha salido competencia pues su mano derecha Ushi-Tora ha decidido montar su clan, hacerle la competencia y por supuesto, destronarlo.
En vez de la famosa feria de la seda famosa en esta localidad ahora se impone la feria de cadáveres haciendo famoso a su tonelero que ahora se dedica a los ataúdes. Le acabará de poner al día el tabernero enfadado pues su negocio se ha ido al traste ante tanto katanazo y desde su local no hay ventana a la que no tenga acceso panorámico a todo el pueblo para tenerlo todo controlado. Nuestro protagonista (Toshiro Mifune) cobra por matar, es un ronin con una curiosa filosofía, mates a uno, mates a cien, solo te ahorcaran una vez y al que el sake le agudiza el raciocinio, deduce que en ese conflicto tiene mucho que ganar. El show estará servido en cuanto Sanjuro entre en acción, los dos bandos querrán contratarlo, aunque su estrategia será ir saltando de bando en bando con un doble juego, palillo en boca y atufando alcohol para que se liquiden entre ellos . Pero no existen los planes perfectos ni los malos son tan cenutrios y le tocará improvisar.
Hablar de Kurosawa es babear pues tiene un dominio espectacular de los movimientos de cámara, ya nos sorprende desde los inicios del film. Es la primera película en su catálogo con sello propio porque la productora no confiaba en el maestro tras un tropezón anterior. Y esto le dió más licencias para construir una crítica mordaz al cine de samuráis y una burla a los códigos de honor creando un antihéroe, un ronin sin nombre que se hace llamar Sanjuro (traducido quiere decir 30 años) a la que él gasta la broma de que está en ‘casi cuarenta’.
Es un existencialista y eso le creará más de un quebradero de cabeza pero al director le servirá para crear una de las piezas más dramáticas de las que le he visto al maestro Kurosawa, con aparente sencillez esconde una desgarradora crítica social poniendo en entredicho la mísera condición humano en todos sus estratos pues aquí no se salva casi nadie. Desde el tabernero, el sepulturero, el empresario textil, la mujer del mafioso (tela), el hermano cortísimo de uno de los malos y todos los que empuñan un arma son títeres en manos del director, con insanas rivalidades en cada escenario modo parodia en un pueblo más cotilla que el mío.
Hablar de los actores me dedicaría muchas letras pero voy a destacar a dos.
El primero con un plante brutal vuelvo a maravillarme de Mifune, Toshiro Mifune pues desde que empecé este ciclo japonés ha roto todos los esquemas que tenía de los actores orientales. Con una fuerza escénica brutal de gran poderío. Desde gestos banales como rascarse la cabeza, tocarse el pelo, cogerse la barbilla para pensar (me ha recordado a Vicky el vikingo y sus rascados de nariz al visualizar una ‘idea’, cosas de los 80’s) o los movimientos de espalda cada vez que se disponía a atacar me han transportado también al mítico Bruce Lee, que no soltaba un sopapo si avisarte antes con un amago o una gracieta (que grande).
Acompañados por unos registros faciales que aunque muy teatreros le dan un amplio registro y al que no necesita grandes diálogos para llenarte de emoción.
El otro y una gran contrapartida es Tatsuya Nakadai (Unosuke) que guarda un parecido tremendo con Tony Curtis y aquí encarna a unos de los sicarios de Ushi-Tora, despiadado y rey de la pistolita fácil, de una crueldad que solo con la mirada ya te entra tembleque, dándole la réplica perfecta a Mifune.
Hay que destacar a la fotografía con varios autores y a la banda sonora de Masaru Satô que me tiene maravillado a la par que Mifune. Unas melodías a las que se les nota las influencias de Henri Mancini con un jazz muy loco y virtuoso.
Y ahora llega el salseo anteriormente anunciado. Intentaré ser breve aunque el tema daría para una tesis. Vengo reciente de ver la ‘trilogía del dólar’ del Sr Sergio Leone, y me dejó impresionado aunque su primera no la consideró la mejor. Pues de esta, llamada Por un puñado de dólares va el caso. Kurosawa y sus productores los denunciaron por puro plagio y el director nipón le mandó una breve nota en una carta que decía así : - Signore Leone, me ha gustado mucho su película, pero es mi película.
Resuelta que los productores Colombo e Papi quisieron comprar los derechos y al no conseguirlos decidieron tirar palante modo descaro y solo cambiaron los nombres propios. Por no hablar de otro ilustre del spaguetti western el otro Sergio, Corbucci y su famoso Django. Telita!!!
No olvidaremos a los amigos yankees que son los reyes del corta y pega que tambien lo explotaron en El último hombre de Walter Hill con Bruce Willis, que en su dia me gustó ( como casi todo lo del amigo Willis) y le encontre un guión original pero tras el visisonado de Yojimbo pasa a ser mera anécdota.
Particularmente estoy de acuerdo con el maestro Akira aunque no le fue mal pues ganó el pleito, recibió un quince por ciento de los beneficios del film italiano y el reconocimiento internacional porque consiguió que se hablara mucho más de su genial obra.
Un visionado obligatorio para paladear el buen cine clásico.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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Ritmo
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Entretenimiento
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Fotografía
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Dirección
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