Curioso —y decepcionante— resulta también que no haya ni un solo momento de clímax musical como McCartn- digooo, como Dios manda; cosa que además resulta inconcebible cuando estamos hablando de la que es considerada por muchos como una de las bandas más influyentes e importantes de la historia de la música. En resumen, una comedia romántica bastante más genérica de lo que a priori parecía y que, muy posiblemente, causará más dolor a los fans de los Beatles que la irrupción de Yoko Ono en el seno del grupo.
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