Sigue manteniendo bien la atención y la tensión, al igual que la primera, y el apartado visual es bastante espectacular para un presupuesto tan reducido, lo que se nota más en la cantidad de metraje con efectos y en las elipsis, que te dejan preguntándote cómo han logrado salir los protagonistas de ciertos atolladeros. Por no hablar que del hijo, el que está en la Universidad, se olvidan totalmente a partir de cierto momento hasta la escena final de relax...
Si no fuera por todo esto último, sin duda se llevaría al menos un punto más por mi parte.
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